Se reciben con desatinado alborozo los últimos censos de población por el simple hecho de que reflejan un aparente freno a la despoblación de Castilla y León. Las cifras del INE para 2006 daban un parvo crecimiento de algo más de cinco mil habitantes, lo suficiente para hacer sonar la fanfarria propagandística de la Junta. Se olvida así el hecho de que contamos con una de las densidades de población más bajas de la UE, (27 h./km2), o que Soria alcanza cifras de desertificación (apenas 12 h./km2).
Sabemos hoy que nuestra población de octogenarios creció en los últimos diez años hasta convertir a nuestra Comunidad en la más envejecida del país. León cuenta con el 8% de su población dentro de la franja de 80 o más años, lo que la sitúa a la cabeza de este proceso de envejecimiento, con un ritmo de crecimiento del 4% anual, mientras que la población de 0 a 4 años se mantiene estable desde hace años. No es extraño que las tres provincias occidentales de la Comunidad, León, Zamora y Salamanca sean las que han perdido población en el citado censo del INE. De hecho, las proyecciones estadísticas estiman que León perderá más de 30.000 habitantes en los próximos nueve años.
Las consecuencias son notorias. Una sociedad conservadora, instalada en la decadencia social y económica, votando desde hace más de 20 años mayoritariamente al grupo político que le asegura que el actual estado de cosas no cambiará. Una Comunidad cuya ‘masa crítica’, en su sentido sociológico y económico, no alcanza para adquirir una dinámica propia para sostenerse y crecer por sí misma, ni permite al mercado interior desarrollarse por sí solo y contar con los beneficios de la “ley de rendimientos crecientes” y que ha de vivir de la mendicidad permanente ante el Gobierno central. El diagnóstico de esta postración mortal de nuestra Comunidad Autónoma se completa con los datos básicos de tejido industrial. El 99,94% de las empresas son pymes (con 0 a 9 asalariados). Y de ellas, el 53,51% no tienen ningún asalariado. Y otro dato esclarecedor del coma profundo en que nos encontramos: sólo el 8,57% de las empresas pertenecen al sector industrial. Nos hemos adaptado a la vida en el geriátrico.