Las altas temperaturas dejan distintos fuegos en solares de la capital
Uno de los incendios de rastrojos registrado en el Polígono X el pasado mes de agosto. secundino pérez
I.H. León
El calor, que dispara las probabilidades de incendio, fue protagonista la pasada semana y así lo sintieron los Bomberos de León que, de lunes a lunes, registraron 37 salidas, prácticamente todas por incendios de hierbas en los distintos solares del término urbano. Día 25 de agosto, ocho partes de incidencia; día 26, tres; 27 del mismo, dos; 28, otro par; día 29, siete salidas; 30 de agosto, cinco; el último de mes, ocho, y el primero de septiembre, dos.
El jefe del servicio municipal de Bomberos, Álvaro Rodríguez, sabe, por experiencia, que sobre fuegos no hay nada escrito, pero hay factores como la temperatura o la franja horaria más proclives a resultar conflictivos.
Señala Rodríguez que cuando se han hecho estadísticas al respecto hancomprobado que existen ciertas pautas que se repiten. Así, a partir de las dos de la madrugada, las incidencias suelen comenzar a caer para iniciar la remontada una vez pasadas las ocho de la mañana. En semanas como la pasada, en la que el calor aprieta el número de incendios de hierbas es bastante importante y las horas más problemáticas se sitúan entre las 17:00 y las 22:00 horas, “cuando el suelo está más caliente”.
Acerca de la intencionalidad o no de los mismos, el jefe del servicio de Bomberos se muestra reacio a clasificar de provocados muchos de los fuegos registrados en solares de la ciudad por muy sospechosos que resulte que una parcela arda tres veces en una semana pues, con temperaturas como las de los pasados días, un terreno con hierbas secas es altamente inflamable. Un cristal, un coche... son muchos los factores que pueden provocar un incendio.
El gran problema que generan estas incidencias fáciles de controlar es la dispersión de medios. “Los fuegos urbanos –asegura Álvaro Rodríguez– no son en sí muy peligrosos. Las estadísticas demuestran que en este tipo de incidentes la mortalidad de personal es muy baja en comparación con la registrada en fuegos forestales”.
Las copiosas lluvias registradas en el mes de mayo han complicado el verano de cara a los incendios pues, “en contra de lo que mucha gente cree, cuando hay sequía la probabilidad de incendios en menor pues si no crece nada, no hay nada que pueda quemarse”. Se remonta como muestra al pasado verano de carácter seco en el que los incendios de hierbas fueron casi inexistentes.