Esta semana pasada nos sorprendió el ínclito Iban García con sus llamada a la “resistencia civil” contra el PP. La llamada no deja de tener su miga, claro que peor es aún que no haya obtenido la debida respuesta.
Que sean los salvadores del aeropuerto y de la compañía leonesa que vuela desde él pues como que no deja de tener su gracia, porque lo único que han hecho ha sido ponerse al día en los pagos, sobre todo cuando eran los únicos morosos.
Por parte de la Junta de Castilla y León la respuesta ha sido oportuna cuando se ha afirmado que nuestro aeropuerto ni ha estado, ni estará en peligro. Es una polémica artificial, y ahí la UPL aunque sea de forma un tanto cínica sí ha planteado cuál es el apoyo de San Andrés, municipio en el que está instalada la infraestructura aérea y cuyo apoyo al consorcio es cero.
La llamada a la resistencia civil, en expresión antigua y lenguaje de trinchera puede ser un arma de doble filo. Bloquear la economía leonesa es no dar juego a todos eliminando trabas de todo tipo, aunque no estén en la órbita del poder. Bloquear la economía leonesa es hacer cosas que en tiempos de crisis, y digo crisis, no se deberían hacer, y hacer otras, que no se están haciendo. La expresión no sólo es exagerada, está trasnochada y revela un pensamiento sectario. La modernidad no va por esos caminos, y la economía de aquí y de fuera necesita más trasparencia y más eficacia. Lo demás es demagogia barata.