En plena faena. El chef, en sus fogones. paloma muñoz
Fulgencio Fernández
Paco Rubio es un nombre que solamente con pronunciarlo genera respeto y admiración en el mundo de la restauración. No en vano fue durante muchos años el chef del mítico Hotel Palace de Madrid y ya hace un par de décadas que ganó el prestigioso Bocusse D’Or.
Paco Rubio desapreció un día del escaparate que era Madrid y el Palace y apareció en un precioso rincón, hecho a su medida, pensado para disfrutar y ofrecer su arte con tranquilidad, sin agobios. Así nació el restaurante Paco Rubio de La Bañeza (calle Astorga, 65, teléfono 987 641081).
En este espacio, en este rincón, acondicionó con mucho gusto, un comedor muy acogedor, con mucha luz en el que Paco Rubio y su mujer Angelines Alsayate te dan continuas muestras de conocer el oficio y de profesionalidad. Son gente muy cercana, agradable.
No suelen apostar por una carta muy amplia sino por una carta muy cuidada. Calidad antes que cantidad. Y a la hora de sugerir no nos podemos olvidar del plato que le sirvió para llevar a sus vitrinas en el año 1987 el citado Bocusse D’Or: Terrina de salmón ahumado a la mantequilla de anchoas.
Pero no es el único, ni mucho menos. Hay otros platos habituales en su carta que merece la pena degustar, como la tosta de queso, el solomillo, el confit de pato, la lubina o el rodaballo, su famoso bacalao San Mamés, el pollo (capón) de corral en pepitoria o el foie gras escabechado. No le faltan otras ofertas dependiendo de la estación del año, como gazpacho, pulpo, almejas...
También se esmera en los postres caseros y entre ellos habría que destacar un guiño que le hace a la tierra con su reconocido ponche bañezano, merece la pena probarlo.
Es de agradecer que un hombre como Paco Rubio le haya regalado a La Bañeza la sabiduría de su madurez culinaria.