Terminó desequilibrando la balanza gracias a Villa, que falló un penalti
Capdevila mira al cielo cuando, por fin, la ‘roja’ logró batir al portero de Bosnia. juan carlos cárdenas (efe)
Roberto Morales Murcia
David Villa, el máximo goleador de la pasada Eurocopa, permitió que la ‘roja’ iniciara ayer con éxito el camino hacia el Mundial del año 2010, tras firmar una diana de fantasía que sirvió para derrotar por la mínima a la rocosa Bosnia Herzegovina. El asturiano pasa a la Historia, además, como el autor del gol patrio número 200 en una fase previa para la máxima competición de selecciones. El acierto del ariete supuso el triunfo 300 del combinado.
El papel del equipo ha cambiado. La brillante conquista del trofeo en Austria le ha colocado como el rival a batir. Ahora, reduce su factor sorpresa y asume el peso de los partidos. Sus rivales esperan, y le entregan el balón.
España, en el tránsito de Luis Aragonés a Vicente del Bosque, mantiene sus señas de identidad. Sigue cómoda con el balón, le sobra calidad y ha sumado más desborde con la irrupción con descaro de Diego Capel. El ex preparador del Real Madrid no va a tocar lo que funciona. Conservó el esquema que significó la gloria para el ‘Sabio de Hortaleza’. Sin embargo, en la primera mitad al bloque le faltó un poco de poder ofensivo. Villa siempre estaba rodeado de contrarios y Cesc, obligado a apoyarle, perdió una de sus principales características, el factor sorpresa.
Ya es tradición iniciar ante Bosnia el camino al Mundial. Por tercera vez consecutiva lo hizo España, que se encontró con las dificultades habituales frente a este férreo oponente.
En el toque continuo de la escuadra, Capel introdujo aire fresco. La principal apuesta de Del Bosque cuajó una excelente actuación. Recibe y desborda, con valentía y velocidad. Antes del minuto 15, el extremo ya había provocado dos tarjetas amarillas. Bosnia, en plena reconstrucción por los conflictos internos que vive, defendió bien y, pese a sus importantes ausencias, mostró calidad en las escasas oportunidades en que dispuso del balón.
De hecho, Casillas, con el ‘12’ a la espalda en lugar de con su habitual dorsal, el ‘1’, salvó el 0-1 en dos acciones que llevaron la firma de Miratovic y Misimovic.
A España le faltaba ritmo. No obstante, a los 25 minutos, un pase en largo medido de Xavi al pecho de Villa acabó en mano de Damjanovic. El árbitro no señaló penalti y el enfado provocó una reacción, certificada con un cabezazo del propio centrocampista del Barça y un tiro al larguero de Senna.
En la segunda pena máxima que se reclamó, el colegiado escocés Craig Thomson sí que apuntó hacia el punto fatídico. Se trató de una jugada de estrategia, con un pase lateral a Capel que concluyó en una caída del andaluz. Desafortunadamente para los anfitriones, el valencianista Villa cruzó en exceso el lanzamiento, que se marchó fuera.
Tras la reanudación, los mismos argumentos anteriores, la intensidad y el toque rápido, sirvieron para mostrar una nueva cara. Aparecieron la calidad de Iniesta, el criterio de Xavi y la imaginación de Cesc. La ‘roja’ se instaló en el área rival y el gol era únicamente cuestión de minutos.
Un disparo potente de Iniesta y un remate fallido de Ramos anticiparon la diana, que llegó cuando Cesc conectó con Villa. El asturiano realizó un recorte mágico frente al portero y, escorado, casi desde la línea de fondo, chutó a la red y desequilibró la balanza. A partir de ahí, Del Bosque movió sus piezas. Dio entrada a Xabi Alonso y a Cazorla. Con ellos, llegó el ‘rodillo’ patrio. Con Villa presente en todas las acciones de ataque, quedó claro que la victoria nacional debió ser más amplia, ya que se fallaron numerosas ocasiones.
La afición, que llenó La Nueva Condomina, pidió la entrada de Bojan. Sin embargo, el técnico no recurrió al joven azulgrana, que sigue sin debutar.