El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, asiste hoy al calado de los dos túneles más largos que conforman el proyecto de la variante de Pajares, entre la localidad leonesa de Buiza y la asturiana de Espinedo. Aún quedarán casi cuatro años de obra, pero el acto de hoy inaugura un antes y un después en las comunicaciones entre Asturias de León. La orografía de ambos territorios ha hecho difícil históricamente una relación de vecindad que, por otra parte, siempre ha sido muy fluida hasta el punto de haber podido ser una misma comunidad autónoma. La Variante de Pajares no sólo romperá una barrera histórica, sino también posibilitará una relación casi cotidiana entre las ciudades más importantes de ambos territorios. Oviedo quedará a poco más de media hora de León por alta velocidad, y viceversa, y Gijón a poco más, algo inimaginable hace muy pocos años. La construcción del actual trazado, abierto al tráfico ferroviario en 1884, supuso un hito de la ingeniería, pero no hacía cómodo el viaje en tren entre Asturias y León. Ni siquiera hoy, con los trenes más modernos. Todavía se tardan casi tres horas a Gijón desde León. El cambio, por tanto, es sustancial y debe servir para fomentar los lazos turísticos y económicos entre ambos lados del puerto de Pajares. Sólo hay que ver, por poner un ejemplo, que la capital leonesa tendrá la playa a menos de tres cuartos de hora. La Variante cumple ese deseo ‘jovellanista’ de Asturias, que siempre vio en la orografía una barrera al desarrollo. León no ha tenido tanto esa percepción, pero sí es una oportunidad. Aunque aún queden algunos años de obra, sólo hay que pedir que la crisis no afecte a su finalización en los plazos previstos.