El presidente Hugo Chávez da 72 horas al embajador de EEUU para que haga las maletas y Washington le responde expulsando a su homólogo
El presidente venezolano, Hugo Chávez, durante el discurso en el que exigió a Estados Unidos que respete la soberanía del resto de países. REUTERS
Agencias Caracas-Washington
La tensión diplomática entre Estados Unidos y Bolivia por la retirada de sus respectivos embajadores en cada país se agudizó ayer con la decisión del presidente venezolano, Hugo Chávez, de dar 72 horas de plazo al diplomático estadounidense para salir de Caracas.
En lo que calificó como un acto de solidaridad con el presidente boliviano, Evo Morales, Chávez, en un acto político en el céntrico estado de Carabobo, dijo que el cónsul de EEUU en su país, Patrick Duddy, debe abandonar Venezuela durante el plazo establecido.
“¡Váyanse al carajo, yanquis de mierda, que aquí hay un pueblo digno! ¡Yanquis de mierda, váyanse al carajo cien veces, aquí estamos los hijos de Bolívar!”, gritó el corpulento ex militar, en un lenguaje menos educado, incluso, del que acostumbra.
Estos insultos fueron respondidos desde Washington con la expulsión, también, del embajador venezolano en EEUU. Mientras, las protestas contra el presidente boliviano, Evo Morales, en definitiva el germen del conflicto, se sucedieron en las provincias de Santa Cruz, Tarija, Pando y Beni, después de que el pasado jueves la cifra de muertos ascendiera a ocho.
Pero el contraataque norteamericano contra Venezuela no terminó ahí, pues el Departamento del Tesoro norteamericano sancionará a dos altos funcionarios del Gobierno venezolano y a un ex ministro del Ejecutivo de Hugo Chávez, acusados de “ayudar materialmente a las Fuerzas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el tráfico de drogas”. Los afectados son Hugo Armando Carvajal, director de Inteligencia Militar, y Henry Rangel Silva, director de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención, así como al ex ministro de Justicia e Interior Ramón Rodríguez Chacín.
La respuesta a Chávez fue tajante desde el Departamento de Estado estadounidense, donde se consideró que las acciones, tanto de Venezuela como de Bolivia, que también expulsó al embajador norteamericano en el país, responden a una situación de “desesperación y debilidad de sus líderes, que se enfrentan a importantes desafíos internos”.
A pesar de sus esfuerzos por ayudar al país vecino, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Bolivia, general Luis Trigo, advirtió al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y a la comunidad internacional que rechazan las “intromisiones externas de cualquier índole, vengan de donde vengan”.
Las Fuerzas Armadas de Bolivia “no permitirán que ningún militar o fuerza extranjera pisen territorio nacional”, aseguró Trigo durante una comparecencia ante los periodistas en la que leyó un comunicado junto a otros jefes militares.
El presidente venezolano, Hugo Chávez, aseguró ayer que si al gobernante boliviano, Evo Morales, lo “derrocaran” o lo “mataran”, le estarían “dando luz verde para apoyar cualquier movimiento armado en Bolivia”.
“Al señor presidente de Venezuela, señor Hugo Chávez, y a la comunidad internacional le decimos que las Fuerzas Armadas rechazan enfáticamente intromisiones externas de cualquier índole”, señala textualmente el comunicado leído por el general Trigo.
Mientras tanto, las protestas continuaron en Bolivia después de que el pasado jueves las revueltas costaran la vida a ocho personas en enfrentamientos entre oponentes y defensores del presidente Morales. Por ello, el mandatario y el gobernador de Tarija acordaron un encuentro para buscar soluciones a los enfrentamientos.
Por su parte, los gobernadores del resto de provincias, Santa Cruz, Pando y Beni, que se oponen a las reformas de Morales, culparon al presidente por la violencia y el caos creado en Bolivia.
A este respecto, la Unión Europea expresó su condena por el aumento de actos de violencia e instó a todas las partes a establecer un diálogo “que evite un empeoramiento de la situación” y la “pérdida de vidas humanas”. A través de un comunicado de la Presidencia de la UE, se hizo un llamamiento para que todas las partes “avancen rápidamente para establecer un diálogo constructivo”.