El instrumento de la Catedral que da nombre al Festival es “pésimo”
La buena sintonía entre Samuel Rubio y Eduardo Prieto (en la foto con Quiñones) ha sido fundamental en el cambio.
F. Fernández León
Somos el único Festival de Órgano sin órgano en todo el mundo”, repetían año tras año primero Adolfo Gutiérrez Viejo y después Samuel Rubio, los dos directores que ha tenido el Festival Internacional de Órgano ‘Catedral de León’. “Pese a ser un festival de órgano, pese a haber nacido con la finalidad primera de lograr un órgano nuevo para la Catedral, un año más presentamos un Festival de Órgano sin órgano”, repetían, y así veinticuatro años.
La verdad es que no era del todo cierta su queja pues órgano sí tiene la Catedral de León, sede del Festival, pero muy malo. “Se trata de un instrumento que es válido para la liturgia pero no es válido para este ciclo de conciertos. Es malo, pésimo, para los conciertos del Festival”, explicaba en la presentación de la XX edición el citado Samuel Rubio.
Ha pasado de todo en estos 24 años. El Festival nació con muchas ganas de que la Catedral tuviera su órgano nuevo. Ya habían pasado algunos años pero cuando todavía existía mucha ilusión porque se cumpliera el sueño de la Asociación de Amigos del Órgano y el nuevo instrumento estuvo a punto de ser una realidad. Estaba solucionado el tema de la financiación,se convocó un concurso de organeros y hasta se discutió sobre el lugar que debía ocupar en la Catedral, la pared sur. Precisamente ese tema que podría parecer menor, el de la ubicación, supuso que el Cabildo se negara a que llegara el nuevo órgano a León, en una decisión que levantó una fuerte polémica pero de la que no se volvieron atrás los canónigos leoneses y la Catedral se quedó sin el órgano. Muchos pensaron que sólo era una disculpa pero fue suficiente para que no llegara a buen puerto la iniciativa.
Después hubo nuevas esperanzas en los años 2001 y 2003, en los que se celebraban eventos en la Catedral (centenario de las obras y 7º centenario de la construcción) pero todo quedó en buenas intenciones. Ya se habían apagado las esperanzas y...