La cita madrileña arrancó con nuevo pabellón pero sin novedades en la pasarela
Diseños de la colección de Amaya Arzuaga. VÍCTOR LERENA
Mila Trenas Madrid
Un nuevo pabellón, espacios más amplios, dos pasarelas y un mayor número de actividades en torno a la moda, fueron los principales cambios de la ‘Cibeles Madrid Fashion Week’ que abrió ayer sus puertas, ya que en las colecciones, salvo alguna excepción, pocas novedades que resaltar.
Por lo visto ayer, surge la pregunta de por qué dos pasarelas (Cibeles y Neptuno). Ni los creadores han aprovechado para hacer montajes especiales, algo que les permite este doble espacio, ni las colecciones hacen necesaria la existencia de la segunda de las dos pasarelas, nacida para las propuestas más arriesgadas y novedosas.
Entre éstas se encuentra la de Amaya Arzuaga, quien ha aprovechado la anchura de la pasarela, partiéndola en dos con las letras de su nombre, para mostrar unas propuestas en las que es fiel a sus principios de renovación.
‘Le Pavillon’ es la colección con la que Victorio & Lucchino comienza una nueva etapa de su larga trayectoria y a cuyo estreno acudió la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez. En esta andadura, el volante está presente pero de forma más sutil y novedosa, al igual que los flecos; las simetrías adquieren gran importancia y rodean la silueta femenina, en la que conviven prendas muy ajustadas, armadas interiormente con corsés, con otras más amplias y cómodas.
La diseñadora leonesa María Lafuente mostrará sus creaciones el próximo jueves.