El déficit industrial de León a principios de este siglo seguía siendo su gran ‘Talón de Aquiles’ para el despegue económico. Durante las dos últimas décadas del siglo XX el polígono de Onzonilla languidecía sin apenas desarrollo y con las mismas apuestas industriales durante años. Una vez enfilado su desarrollo, que ya prácticamente se ha completado, se puso en evidencia que la ciudad carecía de suelo en el que ubicar un gran área de desarrollo industrial. La acertada decisión de la Junta en ese momento de apostar por un gran área industrial, en otro término municipal y alejada muy pocos kilómetros de la ciudad, resultó clave para que León pueda contar hoy con un polígono industrial que merezca ese nombre, en el que alojar casi cualquier tipo de empresa, por muy grande y especializada que sea. Villadangos, una vez urbanizado, se convirtió en foco de atracción empresarial de grandes empresas como Vestas y Mercadona, los dos motores de la zona, pero también de muchas otras pequeñas empresas que ya han creado 1.000 puestos de trabajo en conjunto y esperan triplicar esta cifra en sólo dos años. El inicio de las obras de una segunda fase de la fábrica de Vestas permitió ayer al vicepresidente Villanueva lanzar el reto de ampliar en otras 200 hectáreas la superficie del polígono, lo que le convertiría en el mayor de la autonomía. La marcha del polígono de Villadangos, pero también el de Onzonilla, el de Trobajo, el de Villaquilambre y el Parque Tecnológico, están conformando un cinturón industrial en el área metropolitana de León que permite mirar el futuro con optimismo, más allá del bache que suponga la actual crisis económica. La industria puede dejar de ser en León el gran reto pendiente si sus empresarios apuestan por ella.