El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, criticó en su visita a Ponferrada la asignatura de Educación para la Ciudadanía, calificándola de polémica y asegurando que no es pacífica por la oposición de alguna autonomía o por el hecho de que algunos padres se nieguen a que sus hijos la cursen. A pesar de ello, los alumnos de nuestra Comunidad podrán estudiar la materia, sin esperar a que los tribunales se expresen sobre los recursos planteados.
Entretanto, alguien debería explicar con detalle a la sociedad qué es lo que tiene de malo esta asignatura. Cualquiera puede encontrar la respuesta ojeando un libro sobre el tema; podrá conocer así el contenido de una materia que ya se imparte desde hace años en numerosos países de la Unión Europea, con gobiernos de todos los signos.
En cambio, otros dirigentes del Partido Popular lo tienen claro: Cuanto más caos provoquen, más podrán protestar en el futuro por el caos existente. Por si el estado de la educación en España no fuera lo suficientemente desastroso, en la Comunidad Valenciana han decidido boicotear dicha asignatura impartiéndola en inglés. Así, a la hora de explicar el temario es necesaria la presencia de dos profesores por aula, debido al desconocimiento de los alumnos de un idioma que ninguno de nuestros presidentes en democracia ha sido capaz de aprender.
El ejecutivo de Francisco Camps se burla del Gobierno y de la Ley a base de malgastar dinero público y derrochar horas de educación en los institutos. Poco les importa poner en juego la educación de los niños por temas políticos. Quizá por eso preside la Autonomía que está situada en segundo lugar en el ranking de fracaso escolar, sólo superada por Melilla.
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