Evita de este modo desairar a Rusia concluyendo su reunión sin acuerdos
El secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, durante la rueda de prensa ofrecida ayer en Londres. EFE
Efe Londres-Washington
La Alianza Atlántica optó ayer por no tensar aún más sus relaciones con Moscú, muy deterioradas tras la guerra de Georgia, y aplazó la decisión sobre una nueva fuerza militar de reacción rápida específicamente diseñada para defender a los vecinos de Rusia y, en concreto, a aquellos que se sumen a las filas de la OTAN.
El secretario general de la organización, Jaap de Hoop Scheffer, se limitó a mencionar generalidades y declaró en Londres, sede de la cumbre de ministros de Defensa, que la Alianza “puede y debería” hacerlo mejor en algunas áreas, aunqueprecisó que “está preparada para todas las eventualidades”, una afirmación, según los analistas, que no puede aplicarse a la reciente crisis del Cáucaso, donde la OTAN actuó tarde y mal.
“No veo nuevas eventualidades”, añadió De Hoop Scheffer, quien abogó por que la organización militar sea “más efectiva y eficiente” y por continuar la transformación de sus fuerzas. “No hay diferencia entre las fuerzas que necesitas en Afganistán y las fuerzas que podrías necesitar en un escenario -Dios no lo quiera-donde tienes que defender el territorio de la OTAN”, señaló. Ésta era la primera ocasión para que los ministros de Defensa de la Alianza pudieran debatir si mejorar su preparación a fin de defenderse de un hipotético ataque a uno de sus miembros, a la luz de la crisis de Georgia. Aunque la reunión no concluyó con ninguna decisión, que se pospone para la cumbre de abril próximo, sí produjo, a juicio del secretario general, una discusión “útil” y “abierta”.
Entre las cuestiones tratadas, figuró la necesidad de encontrar recursos para contar con más helicópteros sobre el terreno y la importancia de incrementar los presupuestos de Defensa. “Tengo una preocupación permanente por estas partidas. La tenía antes de la crisis y la sigo teniendo. Es muy importante que los países las intensifiquen”, sostuvo De Hoop Scheffer.
La reunión coincidió con la visita al Reino Unido del primer ministro georgiano, Vladímir Gurgenidze, quien recibió “el apoyo pleno” del Gobierno de Londres a su “integridad territorial” y al ingreso en la OTAN, algo que también hizo el pasado jueves el secretario general de la organización, pese a la firme oposición de Rusia.
De Hoop Scheffer aseguró que no preveía “un giro radical” en la política de la OTAN hacia Moscú y opinó que la solución al conflicto en el Cáucaso solo se logrará con “concesiones” por parte de todos y no buscando “castigar” a Moscú. Este punto de vista, defendido por ciertos países de Europa occidental que no desean ver dañadas sus relaciones comerciales con Rusia -entre ellos Francia y Alemania-, fue el que ayer se impuso en la cumbre de Londres, frente a las intenciones de Estados Unidos de crear un fuerza de intervención rápida para actuar en crisis como la del Cáucaso. Según Los Angeles Times, la fuerza que pretende Washington “sería pequeña, ligera y de naturaleza defensiva”. Algunos funcionarios del Departamento de Defensa reconocen que cualquier iniciativa de la OTAN conlleva el potencial de provocar la ira de Moscú.