La presencia de Zapatero en la inauguración centra toda la atención sobre el Festival de Órgano
Sonsoles Espinosa, la ‘causante’ de la preocupación por la música del presidente del Gobierno, charla con su antiguo director en el Coro Universitario, Samuel Rubio. MAURICIO PEÑA
Fulgencio Fernández León
Samuel Rubio no podía contener sus nervios. Era, seguramente, la edición del Festival más ilusionante para él: llegaba el presidente del Gobierno, lo que suponía que los focos de los medios de comunicación de todo el país estuvieran puestos sobre el Festival, y, además, parece muy cercano su sueño más esperado: el anuncio del nuevo órgano para la catedral de León o, lo que es lo mismo, cumplir la finalidad con la que nació este ciclo musical que ayer llegaba a su 25 edición.
Unas bodas de plata para celebrar. “Tocamos las campanas, estamos muy ilusionados, pero de momento sólo las tocamos, no las lanzamos al vuelo”, repetía a todos los micrófonos que le ponían. “A lo largo del Festival esperamos poderlo anunciar”.
En ese momento se escuchan aplausos en la Plaza de la Catedral. Todos se mueven con rapidez hacia la puerta principal, sólo el obispo no parece inmutarse, consciente de que es él quien está en su casa. Saludos protocolarios y toda la comitiva se dirige a las primeras sillas para sentarse a escuchar el concierto. Detrás del presidente y su esposa, con el alcalde de fiel escudero, caminan el delegado del Gobierno en Castilla y León, Miguel Alejo; el subdelegado del Gobierno, Francisco Álvarez; la presidenta de la Diputación y su diputado de Cultura, Isabel Carrasco/Marcos Martínez, y el obispo de la ciudad y su deán, Julián López/Rodríguez Prieto. Sentado en su silla, como el día que vino Sonsoles Espinosa, espera el poeta Antonio Gamoneda.
Nuevos saludos. Sonrisas para los conocidos de las primeras filas y el público en general que abarrota el recinto. Palabras de bienvenida e inauguración de Samuel Rubio; Cristóbal Halffter sube al estrado, eleva los brazos, suenan los primeros compases. Campanas de gloria y esperanza.