León empieza a ser sede de empresas de alta tecnología y objetivo del espionaje industrial
Vista desde el exterior de la zona donde se instalará la nueva fábrica de Vestas, en el polígono de Villadangos. MAURICIO PEÑA
Manuel C. Cachafeiro León
Pueden recorrer la fábrica, pero no pueden llevar ni cámaras ni teléfonos móviles”. Vestas, líder mundial en fabricación de componentes para parques eólicos, ha elegido el polígono de Villadangos para desarrollar uno de sus mayores proyectos en España. El pasado miércoles, la multinacional danesa colocó la primera piedra de la ampliación de sus instalaciones en esta zona industrial próxima a León. Periodistas e invitados pudieron visitar las instalaciones, pero con una condición: no podían tomar imágenes. No es que los directivos no quieran. Vestas impide su entrada a todas sus fábricas en el mundo entero. Con una cuota de mercado del 23 por ciento y 35.500 aerogeneradores instalados, Vestas se ha consolidado como el principal proveedor de soluciones eólicas del mundo. Cualquier ‘escape’ de tecnología puede suponer millones de euros en investigación.
Hasta ahora León no era una zona ‘golosa’ para los espías industriales. Su economía, basada en la agricultura y la minería, no era atractiva para quienes intentan conseguir de forma ilícita e información relativa a la investigación, desarrollo y fabricación de prototipos, mediante las cuales las empresas pretenden adelantarse a sus competidores. El sector eólico es uno de los más ‘calientes’ por la competencia entre las grandes firmas por las nuevas patentes, pero no la única. La biotecnología... pero sobre todo internet. Ya hay una empresa que trabaja para el Inteco dedicada a eso, a luchar contra el espionaje en la red, la nueva amenaza.