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CINE / 56 Festival Internacional de Cine de San Sebastián

Malos tiempos para la lírica

El holocausto judío y la alienación en las sociedades desarrolladas centran la sección oficial

Un fotograma de ‘El niño con el pijama de rayas’.

Joaquín Revuelta (Enviado especial) San Sebastián
Lo que ya adelantó la cineasta iraní Samira Makhmalbaf en su mitológicamente cruel ‘Two-Legged Horse’, la poco poética metamorfosis de un ser humano en caballo que encierra una reflexión sobre la identidad y el abuso de poder, lo han venido a corroborar el británico Mark Herman con su pulcra traslación a la pantalla del best seller de John Boyne ‘El niño con el pijama de rayas’, enésima revisión del holocausto, y el danés Kristian Levring, uno de los fundadores del movimiento Dogma junto a Lars Von Trier y Thomas Vinterberg, en ‘No me temáis’, que muestra el proceso de alienación de un individuo que cuenta con todos los beneficios de la sociedad del bienestar. La competición no va a brindar demasiadas sonrisas a la audiencia. Para beneficiarse del poder terapéutico de la risa es necesario acercarse a las secciones paralelas y disfrutar de algunos de los cuarenta títulos que integran la completa retrospectiva que el certamen donostiarra dedica a uno de los padres de la comedia italiana, Mario Monicelli. Ayer este cronista llevó a cabo el experimento con los resultados deseados. Volver a ver ‘Guardias y ladrones’ es disfrutar de un tipo de comedia irrepetible que sin duda inspiró al Berlanga de sus mejores trabajos. De forma puntual el ínclito Ben Stiller también arrancó ayer alguna que otra carcajada con su última ocurrencia, ‘Tropic thunder’, una de las comedias más esperadas de la temporada que trata de poner una nota de humor a una guerra de ficción sospechosamente parecida a la de Vietnam, teniendo como compañeros de fatigas al inefable Jack Black y a un felizmente recuperado Robert Downey jr. Tanto Stiller como el protagonista de ‘Iron man’ se acercaron hasta Donostia para presentar esta farsa belicista.
Pero pongámonos serios para comentar lo que dio de sí la jornada en lo que a la sección oficial se refiere. El enorme éxito literario alcanzado por el escritor John Boyne con ‘El niño del pijama de rayas’ incrementó el interés por ver lo que había hecho el director británico Mark Herman en su adaptación al cine. El resultado es una correcta recreación en imágenes de un relato que vuelve a incidir en algunos de los aspectos ya abordados en el tema del holocausto, como la postura de la sociedad alemana ante lo que se dio en llamar la Solución Final, aquí reflejada por las distintas sensibilidades de los componentes de una familia que abandona su cómoda vida en Berlín para trasladarse al campo, en concreto a las inmediaciones de un campo de exterminio que ahora dirige el cabeza de familia ante la ignorancia de su confiada esposa, la sospecha de su hija adolescente, cada vez más imbuida de la filosofía nazi, y la curiosidad del componente más joven del clan, un niño que entablará una relación de amistad con otro de su misma edad que vive al otro lado de la alambrada y que terminará marcando su destino.
Tratándose de una producción destinada a un público mayoritario, todos los aspectos que tienen que ver con la violencia se encuentran muy controlados, por lo que estamos más cerca de la visión de Roberto Benigni en ‘La vida es bella’ que de la más sórdida de Tim Blake Nelson en ‘La zona gris’, que también pudo verse en este festival. Sin duda, el gran acierto de Herman reside en la elección del jovencísimo actor Asa Butterfield para el papel principal, un niño muy expresivo que es capaz de transmitir inocencia y curiosidad por todo lo que acontece a su alrededor.
Proceso de alienación
Más fiel al espíritu que a la letra del fenecido movimiento Dogma, Kristian Levring, uno de sus fundadores, recurre a él para articular una rigurosa crónica sobre el desencanto de las sociedades desarrolladas a través del lento proceso de alienación que experimenta un individuo al que el éxito personal y profesional le ha sonreído pero no ha evitado que se encuentre sumido en un permanente estado de depresión, el cual intentará paliar con un tratamiento a base de pastillas con el que pretende recuperar la calma y el autocontrol con resultados inesperados. La sobria y muy contenida interpretación de Ulrich Thomsen y un guión a cargo del propio realizador y del prestigioso Anders Thomas Jensen que se aleja de territorios ya explorados por el cine europeo en ‘El adversario’ o ‘La vida de nadie’, son los aspectos más reseñables de esta producción que puede proporcionar al protagonista de ‘Hermanos’ su segundo premio de interpretación en este festival.

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