El ministro de Economía llevaal Congreso un proyecto de leymuy “austero” contra la crisis
Agencias Madrid
Tal y como anticipó el Gobierno el pasado viernes, el ministro de Economía, Pedro Solbes, presentó ayer ante el Congreso unos Presupuestos Generales para 2009 “austeros”. Se trata, al menos de hacer caso al socialista, de unas cuentas “que miran al futuro con inversiones productivas, pero que no olvidan la necesidad de atender a los más afectados” por la crisis. Al margen de las apreciaciones cuasi filosóficas, el proyecto de ley de Moncloa contempla un déficit para el conjunto de las administraciones del 1,9 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) -del 1,5 por ciento en el caso del Estado-, un aumento de la deuda pública en dos puntos, hasta el 38,8 por ciento del PIB, y un incremento del 3,3 por ciento en el gasto, algo por debajo del aumento de los precios.
Precisamente, la tarifa del IRPF no se actualizará con la inflación, –circunstancia que el PP considera “una subida de impuestos encubierta”–, pero, sin embargo, los contribuyentes volverán a beneficiarse la deducción de 400 euros en la Renta.
Más allá de los ajustes impuestos por la inminente recesión, lo cierto es que no hay revoluciones, puesto que los Presupuestos mantienen, según Solbes, los mismos objetivos que han guiado las cuentas públicas desde la llegada del PSOE al Gobierno. Es decir, un impulso del gasto social y productivo. Cierto es que todo se hará con sordina, puesto que el contexto económico será “extremadamente delicado”, lo que se traducirá en un avance de la economía patria de solo el uno por ciento –aunque con toda probabilidad dicha cifra será aún menor- y un repunte del paro hasta el 12,5 por ciento–. El vicepresidente insistió en que la crisis continuará en la primera mitad de 2009 y «podría empezar a remontar» en el segundo semestre del año venidero, mientras que los precios continuarán su tendencia a la baja -si el petróleo lo permite- y acabarán ya este año por debajo del 4 por ciento.
Debido a tan complicada coyuntura, los Presupuestos presentan la desagradable novedad del aumento de la deuda pública, tras años de recortes.
En 2009, se llegará al 38,8 del PIB -dos puntos más que el presente ejercicio-, un porcentaje que, según el titular de Economía, sigue siendo “cómodo”, ya que mantiene a España casi 20 puntos por debajo de la media europea, un colchón que se suma al largo plazo de vencimiento de la deuda nacional, con 6,9 años de media. Por lo que respecta al déficit, insistió en que la cifra para el conjunto de las Administraciones –Estado (-1,5), Seguridad Social (con un superávit del 0,8), Autonomías y Ayuntamientos (-1,2)–, estará en torno al 2 por ciento, aún lejos del límite del 3 por ciento que fija el Pacto de Estabilidad europeo, aunque no son pocos los que lo ponen en duda.
En todo caso, el Ejecutivo defiende que se incurra en déficit, puesto que, si se hubiera optado por el equilibrio, se habría tenido que reducir en 16.000 millones de euros la actividad económica financiada por el Estado.
Al margen de insistir en que el Instituto de Crédito Oficial no debe funcionar como financiador de la actividad privada, dedicó especial atención al “significativo estancamiento” de los ingresos –que caerán un 0,1 por ciento, hasta 141.100 millones– y serán prácticamente iguales a los de 2006, lo que exige una severa reducción del gasto “para no disparar el déficit”.
El recorte más significativo se producirá en el Impuesto de Sociedades (-15,1 por ciento), mientras que por Renta se ingresará un 6,7 por ciento más y un 4,8 por ciento en el caso del IVA.
En el caso de los impuestos especiales los ingresos aumentarán un 3,3 por ciento.
A la hora de gastar, el gasto del Estado elevará sus dispendios un 3,3 por ciento hasta los 157.604 millones aunque, sin contar los 2.000 millones para prestaciones por desempleo, el avance es del 2 por ciento, muy lejos de los 165.000 millones previsto en mayo.
Del total, un 60 por ciento se destina a gastos obligatorios, como la financiación de las administraciones territoriales, los intereses de la deuda, las aportaciones a la UE o las pensiones de las clases pasivas. Para los ministerios quedan 58.094 millones, un 2,7 por ciento más que en 2008.
Eso sí, habrá vencedores y vencidos, puesto que los ministerios que más ven incrementadas sus partidas son Trabajo, Industria, Igualdad y Vivienda mientras que Defensa, Sanidad, Cultura, Presidencia y Medio Ambiente, tendrán que apretarse el cinturón.
Así, las prioridades de gasto serán la I+D+i, con 8.169 millones, un 6,7 por ciento más, las infraestructuras, con 22.114 millones (+4,5 por ciento, Educación (+1,9), Dependencia (+33), Vivienda (+16,6), Pensiones (+8,3), Ayuda Oficial al Desarrollo (+2,2) y Justicia (+6).
El gasto social aumenta un 9,5% y representa el 52,8% del total, y es que incluye tanto pensiones como cobertura de paro, vivienda o dependencia, entre otras partidas que fueron propuestas ayer.