La empresa amplía el mercado con más productos cárnicos como corderos y capones
El gerente de Valles del Esla, Enrique Tobalina, ante uno de los camiones de la empresa cárnica. mauricio peña
Sonsoles Sanz S. de Sabero
Con el paso de los años, se ha incrementado considerablemente entre los consumidores la demanda que generan las carnes de Valles del Esla, dada la excelente calidad del producto. Esto ha llevado a los responsables de la empresa, propiedad del reconocido industrial David Álvarez, a plantearse una ampliación del mercado ofreciendo a los más exquisitos paladares nuevas variedades cárnicas con sabor tradicional avalados por la garantía de la propia marca.
Así, desde hace ya dos años, Valles del Esla comercializa capones y lechales churros, productos únicos resultantes de la conjunción entre tradición e innovación que dan como resultado una opción diferente para los amantes de la buena mesa.
El proceso productivo de los lechales de raza churra es sencillo. Los animales proceden de explotaciones controladas, donde secuida especialmente su bienestar y alimentación hasta que alcanzan el peso ideal del mercado. Este procedimiento de cría es lento, pero garantiza un engrasamiento que finalmente se traduce en un producto único de sabor excelente. Los cerca de 3.000 animales que cada año se sacrifican son transportados al matadero de Neal, en Sahelices de Sabero, en camiones propios garantizando así un mínimo estrés, con lo que se consigue mantener hasta el último instante la calidad de la carne.
La cría de capones constituye, en este momento, el proyecto más novedoso de Valles del Esla, aunque esta iniciativa ya rondaba desde hace años la cabeza de María José Álvarez, consejera delegada del grupo Enebro, como una idea “romántica” a poner en práctica. Su intención inicial era involucrar en la empresa a las mujeres de los ganaderos que criaban las terneras de la marca para su dedicación al engorde de las aves.
Sin embargo, finalmente, esta iniciativa se ha llevado a cabo pero por otros cauces. Así, en la cercana localidad de Valmartino, laempresa ha adquirido unas instalaciones amplias donde los capones viven en semi libertad durante los 7 meses necesarios para alcanzar el peso deseado antes de su sacrificio. Expertos capadores, con certificado veterinario, castran uno a uno a los 1.350 animales que anualmente se ponen en el mercado.
En principio, Valles del Esla sacrifica a las aves en un matadero específico gracias al convenio alcanzado con la empresa Oblanca, aunque se está estudiando en este momento la posibilidad de ampliar las instalaciones de Sahelices con otro matadero independiente. Por otro lado, además de los capones, y también en Vidanes, Valles del Esla está criando pollos de corral y la expectativa de la marca pasa por el sacrificio futuro de unas 3.000 aves anuales.