Pues parece que ahora sí (toquemos madera de alcornoque). Resulta que los Presupuestos Generales del Estado, esos numeritos tan entretenidos y tan diferentes según quién se los lleve al gaznate, incluyen ya un notable puñado de pasta para financiar la autovía entre el Bierzo y Asturias por el valle del Sil. La Junta, además, insiste en asegurar que también se rascará el bolsillo para poner en marcha esa obra.
El hecho de que el proyecto se haya retrasado tantísimos años refrena un poco las ganas de tirar cohetes y descorchar botellas de sidra achampanada. Porque hay que recordar que la dichosa carretera lleva de boca en boca casi desde que Don Pelayo iba a la guardería. Si todos los que han prometido esa inversión sin cumplirlo se pusiesen en fila india llegarían desde Albacete a Valtuille. De Arriba.
Pero si esta es la definitiva, bienvenido sea. Pelillos a la mar. Olvidaremos todo el tiempo de espera e incluso lo daremos por bueno. A ver lo que nos depara el futuro. Por lo menos, disfrutemos de una temporadita de ilusión, aunque sea tontorrona.
Pero, para que no nos ponga demasiada cara de sonrisa, la Junta ya se ha encargado de dejar claro que no todo va a ser Jauja. Así, en los últimos días el PP regional ha confirmado que no se le pasa por la cabeza finan la conexión de las carreteras de Ancares y Fornela con el Principado. Es decir, ambos valles seguirán siendo el fondo de un callejón sin salida y se quedarán sin una de sus penúltimas oportunidades de supervivencia.
Así que, de momento, por el valle del Sil sí (parece), pero por Ancares y Fornela no. Que ya sería demasiado lujo para una comarca que, si ha estado orillada toda la vida, por qué no va a estarlo unas décadas más. Que, a fin de cuentas, hemos venido a este mundo para sufrir.