Tras el cierre de Lagun Air, sólo un leonés goza del privilegio de disponer de una avioneta privada. Sí hay, en cambio, varios poseedores del título de piloto que practican la aviación como actividad lúdica o deportiva
Una de las avionetas propiedad del Real Aero Club de León que está a disposición de los socios del mismo que cuentan con el título de piloto privado.
I.H. León
El tenis, la caza, el cine... cada afición tiene sus adeptos y la de volar también cuenta con su grupo de seguidores en León. Gozar del privilegio de tener un aeroplano a título particular con el que desplazarse vía aérea a gusto del propietario requiere, además de un costoso mantenimiento, un sinfín de permisos. Hasta donde se ha podido saber, este lujo tan sólo está al alcance de un leonés.
Pero hay otros modos de disfrutar del placer de volar. El Real Aero Club de León cuenta con cuatro avionetas puestas a disposición de su socios. Es obvio que para ponerse al mando de estos aviones se precisa contar con la licencia de piloto, que puede obtenerse en la escuela de formación de pilotos privados con la que cuenta el club. En ella, socios y no socios pueden hacerse con el título (por un precio de 3.200 y 5.300 euros, respectivamente), que les capacita para pilotar, manejar y utilizar un avión básico. A día de hoy, la escuela instruye a siete alumnos.
Según los datos facilitados por el Real Aero Club, el pasado año las cuatro avionetas de su propiedad realizaron alrededor de 500 vuelos, sumando un total de unas 600 horas.
En cuanto al coste de volar, el presidente de la asociación no lucrativa, Andrés Mateos de Paz, desmitifica el concepto elitista de esta afición asegurando que una hora de vuelo, “que es el tiempo que podemos tardar en llegar hasta Madrid” implica un coste de unos cincuenta euros. Por ello, apunta que se trata de “unos costes perfectamente asumibles”.
Ni la tan vapuleada crisis económica ni el cierre de la compañía Lagun Air han logrado, al menos de momento, dañar a la afición aeronáutica. Así lo aseguran desde el Real Aero Club de León, que considera que esta actividad lúdica y deportiva goza de buena salud y que, insisten, no se trata de un privilegio para unos pocos.