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PATRIMONIO

¿Hay que salvar el último molino de León?

Le llaman ’Sidrón’. Fue fábrica de harinas hasta que fue reconvertido en cocheras. Ahora, con la reapertura pendiente de la Era del Moro, la pregunta se repite. Los vecinos piden su rehabilitación, pero hay también quien piensa que no queda nada

Vista de lo que se puede ver del ‘molino Sidrón’ desde un callejón de la calle Ramón y Cajal. MAURICIO PEÑA

Manuel C. Cachafeiro León
La futura apertura –cuándo es ya una pregunta imposible de contestar– de un tramo peatonal de la muralla entre la plaza del Espolón y la intersección de las calles Ramón y Cajal y Renueva, a la altura de la academia Cervantes, plantea un interrogante añadido: ¿Hay que conservar el último molino en pie que existe en la ciudad de León?
El Ayuntamiento de León, gracias al convenio para el desarrollo urbanístico del viejo cuartel de Almansa, puede contar pronto con dinero para recuperar este espacio, cerrado a los ojos de los leoneses durante casi un siglo, aunque ya se sabe que ‘la casa de todos’, en cuestiones económicas, no anda excesivamente boyante. Con cargo a esta actuación también se fijaba una partida por la venta de las parcelas del antiguo almacén municipal, en La Lastra, pero ni con el PP ni ahora con el pacto PSOE-UPL se ha ejecutado.
La conocida como Era del Moro conserva varios ‘cubos’ de la muralla romana leonesa, que cubren la presa de San Isidro. En la salida más próxima a Ramón y Cajal, justo detrás de una antigua cochera para alquiler, se puede ver aún parte del edificio del molino, conocido como ‘Sidrón’. Expertos en este tipo de construcciones, como Javier Revilla Casado, desconocen por qué se denomina así. Sólo que “el primitivo molino harinero hidráulico fue modificándose y ampliándose hasta dar lugar a una fábrica de harinas”, explica Revilla.
La noticia más antigua sobre esta construcción figura en 1868, en el Boletín Oficial de la Provincia de León. Allí aparece este anuncio: “Se arrienda la acreditada Fábrica de Harinas que fue de D. Antonio Santos, sita en las afueras de esta ciudad; para tratar de ajuste podrán verse con su Sra. Viuda en dicha fábrica”. Al año siguiente aparece otro anuncio similar, que aclara: “Se arrienda por la Sra. Viuda de Don Antonio Santos, la acreditada fábrica de harinas, sita en la Era del Moro y término de esta ciudad”.
La concejala de Patrimonio, Evelia Fernández, no quiere adelantar una decisión sobre la necesidad, o no, de mantener en pie el viejo molino ‘Sidrón’. Evelia Fernández quiere conocer antes si conserva la maquinaria o elementos que lo hagan interesante para el patrimonio industrial de la ciudad. En algunas páginas de Internet se dice que todo el material fue vendido hace años a chatarreros.
Con la llegada del siglo XX, los hermanos Pilar y Mariano Santos se hicieron con la propiedad del molino y decidieron darle un fuerte impulso. Es entonces cuando encargan a Andrés Valcarce Martínez, maestro de obras y agrimensor, que realice una ampliación de sus instalaciones. El proyecto presentado al Ayuntamiento de León data del 8 de abril de 1904. “Básicamente respeta dos edificios existentes y entre ambos realiza un gran silo”, explica Javier Revilla.
Del molino antiguo, basándose en una imagen del fotógrafo Gracia, “podemos decir que sigue las características de la primitiva arquitectura industrial leonesa, empleando el ladrillo macizo y cajones de tapial o cantos cogidos con cal. La piedra sillar se emplea, como vemos, prácticamente sólo en las tres arquerías de los cárcavas”, añade este historiador.
El nuevo silo y demás estancias ejecutadas por Andrés Valcarce introducen algunos elementos decorativos como son resaltes y cornisas, y en la cubierta abre buhardillones que remata con bonitos detalles en madera. Hoy apenas se puede disfrutar. “Desconocemos, por el momento, otros pormenores referentes a esta fábrica de harinas, sus dueños, sus trabajadores, su maquinaria, su final... Se trata de un interesante edificio leonés del cual desconocemos qué partes quedan y cuáles han desaparecido para siempre, y que merecería un estudio particular”, añade.
La organización leonesista ComunidadLeonesa.es encabeza el frente que pide su mantenimiento. Su presidenta, Alicia Valmaseda, considera “incomprensible que se deje abandonado a su suerte y condenado a la desaparición al único molino que sigue en pie en el término de nuestra ciudad y no conseguimos comprender la falta de sensibilidad que hacia estos temas demuestran los equipos de gobierno de la ciudad, cualquiera que sea su signo político”.

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