Primero lo dijo y después De la Vega le desautorizó. Pero lo cierto es que en León ya no hay tantos empleos para inmigrantes. Corbacho tenía razón
Un obrero, trabajando en la construcción de un edificio en la capital leonesa.
M.C.C. / Agencias León
La crisis ha hecho mella en León. Por primera vez en muchos años, la provincia ya no necesita ‘importar’ albañiles, ni conductores, ni peones, ni empleadas del hogar. Ya no se podrán contratar en el extranjero. El catálogo de ocupaciones de difícil cobertura, que recoge los empleos para los cuales los empresarios pueden buscar mano de obra en el exterior, ha sido recortado en un 32,14% en el conjunto de España. En León, pese a aumentar ligeramente, porque ahora faltan mecánicos de todo tipo y operarios instaladores, ha eliminado de la lista empleos tan clásicos como los anteriores. En este cuarto trimestre también se han caído otros como mampostero, cristalero, instalador de lunas... o los de entrenador deportivo y atleta. En la relación, vigente para los meses de octubre, noviembre y diciembre, siguen apareciendo los de médico o protésico dental, donde siempre hay empleo.
Hace algo más de un mes, saltó la polémica. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, salió en rueda de prensa para corregiral ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, tras su declaración de que el Gobierno iniciaría, con vistas a 2009, una política de reducción sensible de la contratación de extranjeros. De La Vega afirmó que el año próximo “habrá las contrataciones en origen que se necesiten” e incidió en que la “aproximación a cero” del volumen del contingente de trabajadores extranjeros, anunciada por Corbacho, no supone ningún cambio en la política de extranjería del Gobierno.
En una rueda de prensa tras el Consejo de Ministros, la vicepresidenta afirmó que el Ejecutivo apuesta por la llegada de “inmigración ordenada en función del mercado laboral» y concretó que esta contratación exterior se hará “según necesidades” (especialmente en el caso de temporales agrícolas) como se ha venido haciendo durante los pasados cuatro años.
Horas después de estas declaraciones, a quien le tocó el turno de las aclaraciones fue al propio Corbacho. El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales se vio obligadoa matizar su anuncio sobre una supresión de contratos a inmigrantes, a raíz de la polémica generada entre partidos, sindicatos y organizaciones sociales. En declaraciones a una cadena de radio, Corbacho admitió que su comentario no fue nada afortunado. “Algo debí de decir mal, uno no es perfecto a la hora de explicarse”, se justificó. El ministro aseveró que él mismo es un “defensor” de ese tipo de contratos y que el Gobierno respetará los convenios internacionales sobre este asunto.
El ministro puntualizó que “la crisis no es el resultado de la inmigración– sino que es este colectivo el que ahora padece sus efectos –el 16% de los nuevos parados son foráneos– “tras haber contribuido de manera decisiva al desarrollo económico”, declaró. Fernández de la Vega, por su parte, negó en su comparecencia que el Gobierno hubiera elaborado un proyecto o una normativa específica para limitar la contratación de extranjeros.
Una vez zanjada la polémica semántica, Corbacho insistió en su planteamiento, respaldado en líneas generales por el Ejecutivo y el aparato socialista, de que “habrá toda la contratación en origen que haga falta cuando las personas de aquí (que ya viven en España) hayan tenido la ocasión de encontrar trabajo, independientemente de su procedencia (sean nacionales o extranjeros)”.
La clave para entender la política del Ministerio de Trabajo está en el catálogo de contrataciones en otros países, que se aprueba cada tres meses y recoge las llamadas ocupaciones de difícil cobertura. Corbacho afirmó que hay “muchísimos puestos que se pueden cubrir con los 2,5 millones de parados actuales” pero insistió en que si hace falta recurrir a la gente de fuera, “que pasará”, se hará.
El portavoz del PP en la Comisión de Trabajo e Inmigración en el Congreso, Rafael Hernando, criticó por su parte la 2descoordinación» del Gobierno propia, aseguró, del “ejército de Pancho Villa”. Hernando criticó las “ocurrencias” de los miembros del Ejecutivo y reclamó “mejores argumentos para evitar el espectáculo”.
Días después, el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, defendió que es importante que se mantenga la red social que mantiene a los parados, que proceden de dos sectores fundamentales para la economía española como son la construcción y los servicios, y ha advertido de que será imposible que se recupere el 100% de los empleos perdidos. La “aproximación a cero” de la cifra de trabajadores extranjeros contratados en sus países de origen que anunció el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, ya se está aplicando. Estas son las pruebas.