UNA IMAGEN Y 222 PALABRAS

Lo malo es cuando |
La escultura de la fotografía ha sufrido la más larga lista de leyendas urbanas que se recuerda. La más extendida decía que era un maniquí de unos grandes almacenes, la que pasaba por ser más ingeniosa y crítica con el sistema educativo la bautizó como ‘El niño de la Eso’, dando como explicación que “cuando su padre le enseña alguna cosa, la Catedral en este caso, él prefiere mirar para otro lado”. Cierto es que el niño que pertenece al grupo escultórico de Jesús Trapote mira descaradamente para otro lado. Pero hasta ellos, casi hasta darse la mano con el niño rebelde, ha llegado un grupo de niños y niñas mucho menos díscolos, uniformados, obedientes y que, como manda el padre, miran para donde hay que mirar, para la Catedral. Lo malo, tal vez lo bueno, será cuando lleguen a la Eso y el instituto y tiren los uniformes por la ventana. Cuando les inocule la tontería el virus de la adolescencia y la Catedral sea el último póster que se les ocurra pegar en la pared de su habitación o en el fondo de pantalla del ordenador con messenger, para decir desde el anonimato cuanto quieren a su primer amor. Ni por asomo habrá hueco para el templo, antes Andy y Lucas o las rastas de Melendi. De momento, todavía miran. |
![]() Mauricio Peña |
![]() Fulgencio Fernández |
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