Vecinos de Sopeña de Carneros están en pie de guerra. No quieren que se traslade la vieja estructura de hierro para ampliar la carretera.
Algunos de los vecinos que se oponen a que se desmantele el viejo puente de hierro de Sopeña. m. peña
Manuel C. Cachafeiro León
Es la historia de David contra Goliat. De cómo los pocos vecinos que quedan en Sopeña de Carneros quieren conservar el viejo puente de la escuela de Eiffel. No quieren que se traslade, como pretenden en cambio los alcaldes de la comarca. Y es que para los habitantes de este pequeño pueblo cepedano,a poco más de 10 kilómetros de Astorga, es un bien cultural y debe dejarse donde está, como ha ocurrido con otros ejemplos de esta arquitectura del hierro en Castrocalbón o Carrizo de la Ribera, donde las nuevas carreteras se ha construido paralelas a las viejas estructuras. Trasladarlo conllevaría, en opinión de los vecinos, destruir un puente que no lleva una sola soldadura, ya que se construían con remaches.
El puente está situado a la salida de Sopeña de Carneros, en la carretera que comunica Astorga con Pandorado, que es objeto de una reforma que implica la mejora del firme y la ampliación de los carriles. Elproyecto aprobado por la Junta, que es quien ejecuta las obras, “no contempla el mantenimiento ni la recuperación de la centenaria estructura de hierro sobre el río Tuerto”, según aseguran los alcaldes de la zona, que en cambio se niegan a que quede donde ha estado durante casi un siglo.
A raíz de la polémica suscitada por los vecinos esta semana, los regidores de Quintana del Castillo, Villagatón-Brañuelas, Villaobispo de Otero, Magaz de Cepeda y Villamejil, y la presidenta de la Mancomunidad, María de la O Maroto, hicieron público el jueves un comunicado. Todos ellos sostienen que “la Junta debe ejecutar sobre el río Tuerto un nuevo viaducto de las mismas prestaciones que la nueva calzada para evitar lo que supone un punto crítico de esta vía con un evidente riesgo, incluso mortal, para los usuarios”. Esa nueva carretera tiene 15 metros de ancha por cuatro del puente de hierro.
Aunque parezca que todos dicen los mismo, no es así. Los vecinos quieren que quede donde está, mientras los alcaldes piden que el puente “sea conservado en las mejores condiciones que sean posibles, asumiendo en su totalidad el proyecto que está ultimando el Ayuntamiento de Villaobispo para que la estructura se mantenga en otro punto cercano previa recuperación y puesta en valor del mismo, pero en ningún caso en la ubicación actual”. “La peor de las soluciones es precisamente la que parece promover una supuesta plataforma, que aboga por que el puente permanezca donde está a día de hoy, condenando a la comarca entera a sufrir para siempre este punto negro”, añadían los representantes municipales, tachando de “extravagante” la postura de los vecinos, a los que acusan de estar movidos por intereses políticos.
En la propia página web del Ayuntamiento de Villaobispo de Otero, municipio al que pertenece Sopeña de Carneros, se destaca el puente de hierro como un elemento destacado de la historia de Sopeña de Carneros: “A modo de arco triunfal sobre el Tuerto, se alza el puente de hierro, estructura metálica de aire futurista puesta de moda después del diseño de la torre Eiffel. Fue inaugurado el 3 de noviembre de 1919; durante muchos años en las partidas de mus, los cepedanos envidaban tantos por los remaches del puente de Sopeña. Una vez atravesado el puente, el camino de la izquierda lleva hasta Presarrey y el Castro”.
Esa plataforma vecinal ha recogido 117 firmas en la zona pidiendo que se mantenga el puente. ¿La razón? “Son obras de arte. Es como si un mueble se cortara en trozos porque no cabe por una puerta. Queremos que se quede donde está, porque no molesta a nadie y la carretera se puede hacer igual. El proyecto puede ejecutarse técnicamente sin ningún problema, haciendo un puente paralelo al actual”. Los vecinos piensan que esta semana el puente se partirá en pedazos para colocarlo a unos 500 metros, junto a la playa fluvial del pueblo. De momento, ya se ha cortado la barandilla para peatones que existía a ambos lados y se ha levantado el piso de asfalto que tenía. Pero la batalla sólo ha hecho que comenzar. “No pasarán”, advierten.