En mi unidad familiar, como se dice ahora, disponemos de un parque móvil de seis bicicletas, incluido un tandem portugués tuneado y una bici plegable de estas modernas que utilizo, a veces, para mi trabajo. La verdad es que Lérida es una ciudad peligrosa para los ciclistas y reconozco públicamente, como el tramposillo tory David Cameron, que muchas veces tiro de acera y de contra dirección.
Durante muchos años, el alcalde de Lérida, famoso por otros motivos, Antoni Siurana, tuvo que vendimiar con un concejal de Iniciativa Verds que garantizaba la estabilidad del Gobierno municipal. De nombre Francesc Pané, acudía a los plenos en bicicleta, como buen ecosocialista –que es como se hacen llamar– y es cofrade de una docena de asociaciones de amiguetes de la bicicleta. Sin embargo, después de años de Gobierno en coalición de socialistas y verdes, Lérida tiene una red de carril bici mal señalizada, peor conservada, absurda, peligrosa y que no te lleva a ningún sitio.
Hablando de ciclismo, yo no soy tan condescendiente con lo que opina Rajoy sobre el desfile. Me parece mal que le hayan pillado. Me parece mal que le hayan pillado diciendo lo que ha dicho y me parece mal que el partido, en lugar de disculparse y punto, lo haya querido arreglar. Y lo peor, que parece un síntoma de algo más. Rajoy se presentó a las elecciones diciendo algunas cosas que hicieron que algunos y algunas decidiéramos que ya no era necesario estar en un partido de izquierdas si la derecha defendía lo mismo. Pasado el tiempo nada más se supo del canon digital o de las multas lingüísticas. Rajoy debe tener presente que Zapatero no le engañó en los debates mintiendo sobre la crisis; mintió a todos los españoles en su presencia y en la de Olga Viza, que es diferente. Sólo el tiempo dirá si a Rajoy le pasa como a Pané; quién te ha visto y...