Logo de la-cronica.net


LA SEMANA EN EL MUNDO

Europa, al rescate

Gordon Brown, secundado por Durao Barroso y Nicolas Sarkozy, ha protagonizado la semana al liderar la respuesta de la UE a la crisis

Nicolás Sarkozy y el presidente de la CE, José Manuel Durao Barroso, durante la cumbre económica de los líderes europeos. o. HOSLET (efe)

SPC Madrid
Todo empezó el pasado domingo con la reunión de los dirigentes encuadrados en el Eurogrupo, los países que utilizan la moneda única, y se concretó en la reunión del Consejo Europeo de Bruselas, donde los líderes comunitarios tomaron la decisión de iniciar una reforma del modelo financiero mundial para evitar crisis como la que se vive en la actualidad tras el relajamiento de los sistemas de control y supervisión de las entidades.
En París, el primer ministro británico, Gordon Brown, se colocó al frente de la cofradía -a pesar de que su nación no pertenece al eurogrupo, fue invitado por el presidente de turno europeo, Nicolas Sarkozy- y expuso su hoja de ruta para que la crisis no acabara con la economía real basada en cuatro puntos: no permitir la quiebra de ningún banco, inyectar liquidez a las entidades para que puedan prestar a pymes y familias, favorecer la capitalización estatal de la banca cuando sea necesario y garantizar la deuda, y todo ello al menos hasta diciembre de 2009.
En cascada, los países que no habían adoptado planes para salvar su sistema lo fueron haciendo sobre esas variables, y los que no habían sacado alguna de las herramientas de esta caja regularon la posibilidad de hacerlo. Así, Alemania creó un fondo gigante para avalar deudas y créditos interbancarios, mientras que el Gobierno laborista británico entraba en el capital de tres grandes bancos, entre ellos Lloyds.
Como por ensalmo, Gordon Brown, a quien ya se consideraba un cadáver político y candidato a perder las próximas elecciones británicas, se había convertido en el dirigente europeo de moda, y había consolidado su liderazgo dentro del laborismo, hasta ese momento muy cuestionado, mientras que el Partido Conservador se ponía en fila detrás del plan del premier.
Crecidos como estaban los gobernantes del Eurogrupo, llegó la cumbre de Bruselas y lo aprobado en París fue refrendado por los Veintisiete, con Brown nuevamente a la cabeza, presentando su propuesta de Un programa internacional para reforzar el sistema financiero global, con la creación de 30 colegios de supervisores para las mayores instituciones financieras y la reforma del Fondo Monetario Internacional -¿un nuevo Bretton Woods? Una reforma en la que también se contaría con alguno de los Estados emergentes como China, India, Brasil y Suráfrica. ¿Y España? «España debe estar en ese grupo», dijo una vez más el protagonista de la semana, un espaldarazo al presidente del Ejecutivo español, José Luis Rodríguez Zapatero, que no deja de pregonar que ha sido la salida socialdemócrata la que ha permitido frenar la crisis.
Entretanto, al otro lado del Atlántico, donde hasta EEUU se suma al plan europeo de salvamento del mercado financiero, la campaña electoral para elegir presidente de Estados Unidos cumplía su tercer y último debate entre los dos candidatos, con nuevo triunfo de Barack Obama.
A John McCain se le está atragantando la crisis económica, pero encontró de forma fortuita un nuevo aliado, Joe el fontanero, al que ambos aspirantes a la Casa Blanca se refirieron durante el último debate en muchísimas ocasiones. Joe Wurzelbacher es un fontanero que desconfía de que las políticas de impuestos de Obama le vaya a ser positiva para sus intereses, en lo que los asesores de McCain vieron un filón para atacar al senador de Illinois.
En Israel, finalmente Tzipi LIvni, del Kadima, ha alcanzado un acuerdo con los laboristas de Ehud Barak para formar Gobierno. Y sin salir de Asia, Corea del Norte ha dado marcha atrás a su proyecto nuclear después de que Estados Unidos sacara al país de su lista de Estados terroristas. Lo que sigue sin aclararse es el estado de salud del líder norcoreano, Kim Jong Il, y lo mismo ocurre con la evolución médica de otro dictador, el guineano Teodoro Obiang, del que corren rumores de que podría haber sido envenenado.
Y otro nombre propio para terminar, el del escritor Milan Kundera, al que un reportaje publicado en una revista checa acusa de haber sido un colaborador de la Policía política de su país y de haber delatado a las autoridades, en 1950, a un aviador desertor que había vuelto a Praga. Desde su residencia habitual en París, el escritor de La insoportable levedad del ser desmintió los hechos.

Publicidad
pix
publi
pix

© Promociones Periodísticas Leonesas, S.A.
Moisés de León, 49-bajo 24006 León (España)

Correos de La Crónica