El presidente de EEUU, George W. Bush, flanqueado por Nicolas Sarkozy y por el responsable de la CE, José Manuel Durao Barroso. reuters
Efe Washington
Los líderes mundiales, tanto de los países desarrollados como de las naciones emergentes, se reunirán en una cumbre para buscar soluciones a la crisis financiera que sacude actualmente las economías del planeta. Así lo anunciaron ayer en una rueda de prensa conjunta el presidente de EEUU, George W. Bush, el responsable de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y el presidente de turno de la UE, el francés Nicolas Sarkozy, que se reunieron en la residencia del político republicano en Camp David. La intención es que se propongan ideas desde diversos frentes para superar los actuales problemas y evitar que se repitan. “Es esencial que trabajemos juntos porque estamos juntos en esta crisis”, sentenció Bush.
Sarkozy ha propuesto, entre otras medidas, una reforma del modelo de funcionamiento de las instituciones financieras multilaterales y, particularmente del Fondo Monetario Internacional (FMI), para adaptarlo al nuevo escenario financiero. De momento, Bush no se ha pronunciado públicamente sobre la propuesta europea.
“Muchos líderes tienen ideas para mejorar el sistema financiero. Deberíamos escuchar todas las buenas ideas. Estoy seguro de que los líderes europeos no están recomendando que simplemente impongamos una estructura al resto del mundo sin recibir las sugerencias de otras economías”, señaló poco antes del encuentro un portavoz de la Casa Blanca.
El presidente galo también ha abogado por celebrar cuanto antes una cumbre del Grupo de los Ocho -EEUU, Canadá, Rusia, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia y Francia- y otras importantes economías mundiales, que podría tener lugar en Nueva York. Sin embargo, está aún por fijar el cuándo y confirmar el dónde.
Las grandes decisiones quedarán para la cumbre extraordinaria del Grupo de los Ocho -EEUU, Canadá, Rusia, Japón, Alemania, Reino Unido, Italia y Francia- y otras importantes economías mundiales, anunciada esta semana, aunque está aún por fijar el cuándo y el dónde.
Aunque se había apuntado que los tres mandatarios podrían aprovechar el encuentro en Camp David para anunciar una fecha y un lugar, la Casa Blanca ha descartado que eso vaya a suceder, al indicar que aún falta por determinar qué propuestas exactamente se llevarán a la cumbre.
El Gobierno de EEUU indicó que “tenemos cuestiones pendientes como las reglas de contabilidad en las agencias de asignación de crédito, la supervisión, la valoración de activos”.
El G8 apoya el plan de acción de los ministros de finanzas del G7, dirigido a fortalecer los fondos propios de las entidades financieras con problemas, a devolver la liquidez a los mercados de crédito, a restaurar los mercados secundarios donde se negocian los títulos con garantías hipotecarias, y a proteger a los inversores y ahorradores. Igualmente, se ha comprometido a ayudar a las economías emergentes a mitigar los efectos adversos de esta crisis, con el apoyo del Fondo Monetario Internacional (FMI).