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LIBRO 'LA MEMORIA DEL GRAJERO'

‘Gorete’, ‘El Cainejo’ y muchas historias más

El libro abarca muchos más acontecimientos que los del famoso Pozo Grajero de Lario

Numerosos huesos fueron hallados a finales de los años 90 en el fondo del Pozo Grajero de Lario. j.m. lópez

F. Fernández León
La ‘fosa común’ del pozo Grajero de Lario es el denominador común de buena parte de los autores de este libro. Allí trabajaron juntos, en distintos medios pero unidos por la importancia de un hecho histórico, María Antonia Reinares, Marco Romero, el fotógrafo López, Dativo Rodríguez con sus infografías... Sobre este hecho investigaron Majón, Morante y Suárez y la Asociación Pozo Grajero ha sido la impulsora de la publicación, que ha sido financiada por el Gobierno de España con carácter meramente divulgativo, por lo que sólo ha sido editado para las bibliotecas del Estado sin ningún ánimo de lucro.
El 6 de noviembre de 1998 el Grupo de Rescate de la Guardia Civil sacó los cadáveres del fondo del pozo.La versión oficial habló de 13 fusilados arrojadas a aquella sima el 13 de noviembre de 1937. Pero eran muchas más, allí se guardabas las terribles huellas de otros desaparecidos y de distintas masacres sucedidas en el transcurso de la Guerra Civil. “Este periódico ha descendido al interior de la gruta, cuya profundidad alcanza los 50 metros, y comprobado como multitud de huesos humanos permanecen apilados en distintos sedimentos. Ni el homenaje a los 13 paseados ni la investigaciónsobre las calaveras recuperadas hace un año y enviadas al Instituto de Toxicología satisfacen a las familias asturianas y leonesas de los otros desaparecidos que exigen conocer la verdad del pozo”, escribía entonces María Antonia Reinares en La Crónica. Era noviembre de 1999, sólo era el comienzo, el tiempo le dio la razón como se fue desvelando con posterioridad y el libro que ahora ve la luz no deja ninguna duda sobre lo que allí ocurrió.
Gorete y El Cainejo
Una vez más, en la segunda parte de este volumen, dedicado al Grajero, los testimonios de los implicados resultan fundamentales y esclarecedores junto a los datos que aportan los investigadores. La excelente memoria de gente como Salvador Cueto resulta fundamental en la reconstrucción. De sus palabras ‘van tirando del hilo’ y en su caminar van apareciendo nombres con mucha historia: Gregorio García Díaz, ‘Gorete’, cuyo ‘diario’, o la familia del histórico Leandro Pérez Cuevas, ‘El Cainejo’, un histórico delalpinismo (fue el primer en ascender al Naranjo de Bulnes con el Marqués de Pidal), cuya familia fue “especialmente represaliada” pero sus muertes aparecen como una sucesión de casualidades, en las que no faltan haberse despeñado o morir de frío, incluso “muertes en extrañas circunstancias en el desfiladero del Cares. No se encontró su cadáver... deja cinco hijos”, dicen los documentos oficiales de la muerte de su mujer, Casimira Sadia.
Son sólo algunos ejemplos para documentar que se trata de una historia que, ligada al Pozo Granjero, va mucho más allá de él. Una historia que dibuja perfectamente una etapa, el franquismo, y muchos sufrimientos olvidados. Tiempos en los que era obligado dirigirse a la autoridad, incluso para que certifique la muerte o desaparición de un familiar, con una sumisión humillante: “Ha llegado a nuestro conocimiento que en el Gobierno Militar de su digno cargo, obran algunos datos de los desaparecidos que, acaso por la ignorancia y atrevimiento de los mismos, hubieran dado lugar a tomar medidas enérgicas”.
Ni tan enérgicas. Bien lo sabían los familiares de aquellos cuyos huesos fueron a parar al fondo de la sima del Pozo Grajero y cuya aparición, mucho antes de estos tiempos de ‘normalización’ de exhumar los cadáveres, fue uno de los primeros aldabonazos de aquella realidad obligatoriamente escondida.
Ahora, un libro, se revela una vez más contra el olvido: ‘La memoria del Grajero’.

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