El multimillonario rescate de la banca con dinero público acordado en todo el mundo y las histéricas reacciones de las bolsas a cualquier noticia positiva o negativa sobre la crisis están contribuyendo a crear una cortina de humo sobre la gravedad de la crisis, que ya es recesión, según ha reconocido el propio Solbes, al declarar que se reafirma en que “es la peor crisis de la que tengo conciencia, peor incluso que la recesión de los 90”. La crisis ya se ha trasladado a la economía real y el paro es el fiel reflejo de su dimensión; y la realidad del paro no es la que puede verse en los miles de trabajadores despedidos en la banca americana, por no mencionar las indecentes indemnizaciones de cientos de sus directivos. La realidad es la que reflejan organismos como Cáritas en León, desvelando que cada vez son más los que acuden a los comedores sociales y también a pedir ayuda para poder pagar sus hipotecas. Son leoneses que llevan muy poco tiempo en la provincia, que acudieron de otros países al calor de la burbuja inmobiliaria y ahora se encuentran en el paro y con sus pocos ahorros atrapados en un piso que no pueden pagar, pero sí perder. La realidad social de la provincia de León, como la de la mayoría de España, es que el 20% de su población vive por debajo del umbral de la pobreza, que está fijado en 300 euros al mes y, según sus responsables, esta realidad crece alarmantemente de día en día. Cuando se compara la situación actual con la Gran Depresión de los años 30, la imagen a tener en la mente no es la de banqueros suicidándose, sino la de miles de familias vagando por las carreteras en busca de empleo y comida. Hay que salvar los bancos para salvar el sistema, pero nunca a costa de que nadie pueda pasar hambre. No es demagogia, es política y economía.