Tal vez sólo sea la necesidad de recuperar la propuesta weberiana de pedir lo imposible para conseguir lo posible, pero últimamente, y en un intento de entender la crisis global que nos envuelve, ando desenterrando algunos libros que, como consecuencia del “final de la historia”, teorizada por los teólogos del neoliberalismo globlalizador, había dado por obsoletos. Uno de los que estoy pensando releer es “Los conceptos elementales del materialismo histórico” cuya autora fue la chilena Marta Harnecker. Ese librito formó la conciencia revolucionaria de una nueva izquierda maximalista y fue uno de los referentes del izquierdismo de principio de los años setenta, y aunque los referentes fueron varios y de distinto signo y finalidad, este texto quedó convertido en un catecismo de esa nueva izquierda formada a la luz del estructuralismo marxista de Althuser, y la autora un referente obligado junto a Poulantzas, Marcuse o el situacionismo.
Se preguntaran Vds. a qué viene semejante ejercicio de nostalgia; pero ante las quiebras de la realidad existente, el ataque de cinismo y la crisis teórica que la socialdemocracia internacional padece, no encuentro otra forma de refugio que recurrir a las viejas respuestas, deconstruyendo y reaprendiendo de los restos del naufragio e intentando, de paso, prepararme para la refundación del nuevo capitalismo, ya que, si bien es cierto que las utopías izquierdistas fraguadas en los últimos cien años no tienen qué realidades enseñar, ni siquiera dónde caerse muertas, ¿dónde está ahora el mundo feliz prometido por los gurús del neoliberalismo económico y las democracias trucadas? Al final morirán matando para defender nuestra hipoteca y nuestro televisor.