Nicolas Sarkozy, excluye inicialmente a Zapatero del encuentro, pero más tarde asegura al presidente del Gobierno que es “conveniente” que acuda
Sarkozy saluda al comienzo de la sesión celebrada en la Eurocámara. EFE
Agencias Estrasburgo-Madrid
Hace unas semanas, en Nueva York, durante un encuentro con inversores estadounidenses, José Luis Rodríguez Zapatero aseguraba que el presidente de Francia estaba inquieto porque el objetivo de España es superar como potencia económica al país vecino “en tres o cuatro años, y esto no lo quiere ni oír nuestro amigo Sarkozy”. Lo cierto es que el mandatario galo no parece considerar que el territorio nacional figure entre los líderes de las finanzas mundiales, puesto que ayer le excluyó inicialmente de la cumbre que debe reformar el sistema bancario internacional. A juicio del político, actualmente al frente de la Unión Europea (UE), a la cita deberían acudir los miembros del G8 -las siete naciones más industrializadas y Rusia-, así como los integrantes del G5, que agrupa a las principales economías emergentes (México, Brasil, China, India y Sudáfrica).
Sin embargo, horas más tarde, Zapatero habló por teléfono con su homólogo del otro lado de los Pirineos y aseguró que ambos coinciden en la conveniencia de que España esté presente. El jefe del Gobierno remarcó que Sarkozy es “absolutamente sensible y comprensivo” en este asunto.
Previamente, en una comparecencia ante el Parlamento Europeo, el francés se mostró partidario de celebrar antes una reunión preparatoria con los socios de la UE, pero incidió en que “lo más simple” sería articular la cumbre en torno al G8. El mandatario reiteró que, tras las medidas de urgencia para hacer frente a la crisis, ha llegado el momento de perfilar “las verdaderas respuestas” para garantizar que no vuelvan a producirse turbulencias como las actuales.
El pasado fin de semana, junto al responsable de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, el dirigente galo se entrevistó con el presidente estadounidense, George W. Bush, para analizar la situación financiera, y acordaron que EEUU acogerá “en un futuro próximo” una primera cita de dirigentes internacionales para coordinar la respuesta global.
Ante la Eurocámara, Sarkozy dejó claro que, al organizar un encuentro de los líderes europeos del G8 -Francia, Alemania, Italia y Reino Unido-, “no queríamos insultar a nadie. Creíamos que si conseguíamos que esos cuatro países se pusieran de acuerdo no iría en detrimento del resto”, explicó el francés, para atajar las críticas por haber dejado fuera a otras naciones comunitarias, como España, con la que tampoco contaba inicialmente para la cumbre que se celebrará en EEUU, al contrario que el premier británico, Gordon Brown, que sí se mostró partidario de invitar al territorio nacional a dicha reunión “por sus destacadas aportaciones a la mejora del sistema financiero”.
El jefe de Estado galo también subrayó que “España está jugando un papel considerable en la resolución de la crisis”, pero argumentó a renglón seguido: “No soy yo el que dice quiénes son miembros del G8”. Sarkozy dejó entrever que, si se amplía la lista de participantes, surgirían otros problemas, por ejemplo con Polonia, que podría sentirse discriminada.
En todo caso, las palabras del político galo -en uno u otro sentido- no son todavía ley. El propio Zapatero, al ser preguntado ayer al respecto, había contestado con un lacónico “Ya hablaremos”, como de hecho sucedió. Fuentes de Moncloa apelaban a la prudencia y apostaban por esperar a que se defina cuál será el formato de la cumbre, cuándo se celebrará, quién ejercerá de anfitrión y quién cursará las invitaciones (si la UE, EEUU o algún organismo financiero).
De hecho, el Ejecutivo patrio considera que el territorio nacional debe estar presente en esa cita porque “tiene cosas que aportar”, dado que es la octava economía del mundo y el tercer inversor internacional por detrás de Estados Unidos y Francia, y con una creciente presencia de empresas en Latinoamérica y en todo el mundo. Además, fuentes del Gabinete argumentan que España puede hacer contribuciones en ese encuentro gracias a la solidez de su sistema financiero.
A juicio del titular de Economía, Pedro Solbes, no es un asunto trascendente la asistencia a la cumbre impulsada por la UE para refundar el capitalismo internacional. “No hemos estado nunca y, si es una reunión del G8, sería una noticia estupenda que estuviéramos, pero el tema tampoco es un tema mayor”, señaló el ministro.
En cuanto al PP, opina que España “no se merece” ser excluida de la reunión, pero sí le estaría bien empleado a Zapatero. En palabras de la portavoz popular en la Cámara Baja, Soraya Sáenz de Santamaría, de no existir invitación, se pondría de manifiesto que el Gobierno del PSOEno tiene “credibilidad” ni dentro ni fuera del país.