Solbes proclama que el proyecto del Ejecutivo es “el mejor posible”
Zapatero y María Teresa Fernández de la Vega, dejan paso al ministro de Economía, Pedro Solbes. efe
Agencias Madrid
Con el mismo tono cansino de los actores que llevan ya demasiadas representaciones a sus espaldas, Gobierno y oposición se limitaron ayer a cubrir el expediente y, sin aportar novedad alguna, liquidaron en el Congreso la primera jornada del debate de totalidad sobre el proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2009 (PGE).
Abrió la función el vicepresidente económico, Pedro Solbes, quien reiteró argumentos ya casi desgastados en defensa de unas cuentas públicas que son las “mejores posibles” para hacer frente a la crisis.
El titular de Economía explicó que los PGE “son adecuados para aquellos que valoran en su justa medida las fortalezas de la economía española y confían en su capacidad para remontar las dificultades actuales”. Así, resulta que el Ejecutivo, además de hacer un “esfuerzo de austeridad”, mantiene el esfuerzo en gasto social y da prioridad al gasto productivo, a la vista de que, si bien las medidas anticrisis puestas en marcha por Moncloa podrán “mitigar” los efectos de la coyuntura, “en ningún caso podrán eliminar los costes que conlleve”.
Por todo ello, el número tres del Gabinete reiteró que presupuestar con déficit en un momento tan delicado no es sino “un ejercicio de responsabilidad”, y advirtió a modo de ejemplo de que la previsión de recaudación del Gobierno al cierre de 2008 será un 6,3 por ciento inferior a la de 2007.
Respecto al contexto económico, que “inevitablemente” ha condicionado la elaboración de estos Presupuestos, Solbes señaló dos elementos que constituyen un motivo de preocupación: la dificultad de bancos y cajas de financiarse en los mercados de capitales internacionales y el aumento galopante de la morosidad.
Con tales premisas, el socialista consideró que, en tanto no se despeje la incertidumbre, es “poco útil y ciertamente desaconsejable” una revisión de las previsiones macroeconómicas del Gobierno, que ha estimado un crecimiento del PIB del 1,6 por ciento para el presente año y del uno por ciento para el que viene. Por si tales datos -que a buen seguro empeorarán con el paso de los meses- no fueran bastante ilustrativos, el ministro señaló que el PIB “permanecerá débil durante varios trimestres más”, por el retraso con el que se dejarán ver los efectos del “ajuste inmobiliario” y de las tensiones sobre el crédito al sector privado. “Nuestro escenario contempla que la economía toque fondo a lo largo de 2009 para, a continuación, iniciar una gradual reactivación”, apostilló en un intento por endulzar su discurso.
Pero, con o sin estrambote amable, las palabras de Solbes no merecieron ni la más mínima condescendencia por parte del líder del PP, Mariano Rajoy, quien consideró que los Presupuestos “escamotean la realidad” y entorpecen la recuperación económica, por lo que advirtió al Ejecutivo de que, a partir de ahora, se medirá el resultado de sus políticas en términos de empleo. “Nada va bien si el paro va mal”, proclamó el conservador durante la defensa de su enmienda de totalidad de unos PGE que definió como un “brindis al sol”.