Las cumbres de varios picos de la Montaña Central amanecieron ayer cubiertos de una fina capa de nieve. Una inequívoca señal de que el invierno se acerca, y todo un consuelo para los habitantes de la zona, que han vivido uno de los otoños más calurosos y extraños que se recuerdan en el lugar. La nieve llegó sigilosamente durante la noche del pasado lunes, con timidez, ya que apenas llega a los 20 centímetros.