Logo de la-cronica.net


SOCIEDAD / Industrias

Tierra de ferrerías

José A. Balboa habla hoy en el Museo de Sabero de esta pujante industria

La famosa herrería de Compludo es de mediados del siglo XIX, nada que ver con su leyenda de ‘antigua’.

Fulgencio Fernández Sabero
La vieja Ferrería de San Blas, actual Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León, se convierte esta tarde (a las 19:00 horas) en el marco más apropiado para la conferencia que allí va a impartir el historiador leonés José Antonio Balboa de Paz con el título de ‘Siderurgia Preindustrial en el Norte de España’; es decir, hablará de los antecedentes de esta vieja ferrería que hoy es museo. “Con lo que después fue Sabero y otras similares completaríamos el mapa de lo que fue la siderurgia en el Noroeste pues yo me voy a centrar en sus precendentes en tierras leonesas, Orense, Lugo y Asturias, que llegaron a convivir con hornos altos como el de Sabero”, señala Balboa.
Un recorrido que tiene su origen en el siglo XVI y llega hasta mediados del siglo XIX, espacio que tuvo diversas épocas. “La mayor parte de las existentes se construyeron en los siglos XVI y XIX, también en el XVIII hubo cierta actividad y siendo la época de mayor atonía la del siglo XVII”. La presencia de esta industria llegó a ser bastante significativa en nuestra provincia, en la que llegaron a estar documentadas hasta 25 ferrerías. “En Orense, en aquella misma época, había 12 y en Asturias eran 44, como elementos comparativos”.
La proliferación de esta industria en aquella época la explica José Antonio Balboa, señalando que “existía en estas comarcas la materia prima suficiente para ponerlas en funcionamiento, fundamentalmente de agua y madera y también hierro; pues aunque se creía que el hierro era de Vizcaya la realidad es que se utilizó mucho hierro autóctono, que también era de gran calidad”.
Esta misma explicación —la de la existencia de materia prima— es la que explica asimismo que la gran mayoría de estas 25 ferrerías, prácticamente todas, estuvieran en el Bierzo. “Lo que sí es cierto es que la tecnología utilizada es en gran parte obra de vascos, pero que habían venido a trabajar a nuestra tierra, ya desde el siglo XVI, y ellos fueron los que crearon aquellos artilugios que consistían fundamentalmente en un sistema hidráulico que mueve un fuelle que, a su vez, inyecta aire a un horno que golpea el mazo o martinete; por decirlo de una forma muy esquemática”.
La importancia de esta industria es realmente significativa en la economía leonesa, fundamentalmente berciana, de esos siglos. “Para hacerse una idea hay que pensar que cada ferrería producía entre 40 y 60 toneladas de hierro al año, una cantidad considerable, que no solo era utilizada en las propias ferrerías sino que también se vendía a los herreros para aperos de labranza y otros artilugios muy necesarios en aquellos siglos. Era un negocio que movía mucha gente, al margen de los empleados de las ferrerías, los herreros, transportistas...”.
Curiosamente, el hecho de que se implantaran en el Noroeste español y en el Bierzo, porque tenían materia prima, fue también una de las causas de su desaparición. “Consumían mucho carbón y desertizaban los lugares en los que se instalaban. Se calcula que para cada tonelada de hierro se necesitaban dos toneladas de mineral y cuatro de carbón. Y cada tonelada de carbón necesitaba 3 ó 4 de madera. No hacen falta muchas matemáticas para ver lo que significaba. Otro de los motivos de su desaparición es que estaban alejadas de las zonas que se estaban modernizando por lo que quedaban lejos de los circuitos industriales y comenzaban a resultar muy costosas para su mantenimiento”.
Las ferrerías tenían una evidente importancia económica. Se calcula que ponerlas en marcha costaba entre 200.000 y 300.000 reales, que eran mucho dinero. “Muchos de los hombres más ricos de la época eran los dueños de las ferrerías. Nemesio Fernández, propietario entre otros de la de Montes, tenía un patrimonio de dos millones de reales, el siguiente hombre más rico de Ponferrada andaba por los 400.000 reales”. Uno de los hijos de este hombre fue el que se quedó con la famosa ferrería de Compludo, “que es de mediados del siglo XIX, aunque se haya mantenido una larga leyenda sobre su antigüedad, que no se corresponde con la realidad”.

Publicidad
pix
publi
pix

© Promociones Periodísticas Leonesas, S.A.
Moisés de León, 49-bajo 24006 León (España)

Correos de La Crónica