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DESEMPLEO

Historias de una crisis

En un año, el número de parados en León se ha incrementado en 3.300. Tras cada uno de ellos, una situación

Mohammed Essabbai tiene seis bocas que alimentar y ha perdido su trabajo como albañil. i.H.

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Isabel Herrera León
Al mismo tiempo que la economía cae en picado, el paro sube como la espuma y aunque León parece vivir el mundo al revés también se dan las historias de la crisis. El viernes, en torno a las once de la mañana, no había largas colas a las puertas de la oficina de empleo sita en la calle Ramón y Cajal de la capital leonesa, ni siquiera se amontonaba frente a las mesas. Pero sí se vivía un constante goteo de gente, inmigrantes en su mayoría y mujeres en lo que a nacionales se refiere.
Sale de la oficina Mohammed Essabbai. Ha tardado apenas tres minutos. No ha esperado colas, no viene a renovar ningún papel, sólo quería echar un vistazo a las ofertas de trabajo que se cuelgan en el corcho. Este paseo lo realiza cada día desde que perdiera su trabajo como empleado de la construcción. Era albañil, ahora está en la calle, su empresa llevó a cabo una reducción de plantilla y él quedó fuera.
Repite con insistencia que tiene seis hijos que mantener, se entiende así su preocupación por encontrar trabajo. “No hay nada, ahora no hay trabajo”, dice y repite. No pone muchas exigencias a la hora de buscar trabajo: “Yo de lo que sea, de albañil, de camionero... lo que sea”.
Mohammed ya no es un chaval y esto supone una complicación a mayores a la hora de encontrar trabajo pues aquí tiene hecha su vida, cambiar de ciudad no es algo que entre dentro de sus planteamientos.
El lunes, Mohammed volverá a acercarse hasta la oficina del Ecyl, quizá haya suerte, muy probablemente no. De momento, hoy poco más puede hacer dentro de esta oficina así que emprende su camino.
Sale en ese momento Roberto Valbuena. Lleva ocho meses en el paro. ¿La crisis? Sí, no, quizá. El caso es que busca empleo. Es encofrador y técnico frigorista. Es joven, dispuesto. Lleva toda la vida en León, pero tras ocho meses de búsqueda de trabajo comienza a sopesar la posibilidad de marcharse fuera de León.
Mientras busca, va sumando cursos a su curriculum de los que ofrece la oficina de empleo. Precisamente ahora está haciendo uno de escolta, “al menos así aprovecho el tiempo y adquiero conocimientos”.
Como sucede con los boletos premiados del ‘rasca y gana’, tendrá que seguir buscando.
Otra historia más. La de Máxima González. Está acostumbrada a saltar de empleo en empleo y pasar largas temporadas en el paro. Ahora lleva desde el pasado mes de septiembre sin trabajar. El verano se le suele dar bien en el sentido de que tiene más ofertas para trabajar.
Gracias a Dios, su familia no depende únicamente de su sueldo, pero así y todo está alerta por su sale algún empleo que le permita aumentar el número de meses trabajados. Máxima también saca provecho a los cursos que oferta el servicio de empleo de la Junta de Castilla y León.
No achaca el problema del empleo a una relación directa con la crisis económica: “¿Crisis? Sí, las cosas están más caras, pero en cuestión de trabajo...”.
Continúan entrando y saliendo personas. Al menos hoy, la mañana está tranquila. Los tiempos de espera son perfectamente asumibles.
Un joven se fuma un cigarro a la puerta antes de entrar. Este sí está convencido de que la crisis está haciendo mella en el empleo aunque él no busca trabajo: “No, yo no, yo me dedico a la chatarra. Cobro una pensión”. De todos modos opina al respecto y ve muy negro todo este asunto.
Tras unos cuantos intentos fallidos, Siham se presta a exponer su situación. Es inmigrante, lleva en León un año y desde entonces no ha logrado encontrar un trabajo con contrato estable. Trabaja por horas en una casa y asegura que también en este sector se dejan sentir las dificultades económicas: “Antes trabajaba en la casa cuatro horas semanales, ahora la señora me dijo que fuera únicamente dos”.
Busca empleo como interna en alguna casa. Con lo que gana actualmente no le llega para vivir, pero cuenta con la ayuda de sus hermanos que también viven aquí en León. Por eso no querría tener que marcharse de aquí.
Los datos de la última Encuesta de Población Activa dados a conocer por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Según los números, la provincia de León registró en el tercer trimestre de 2008 un total de 1.300 parados menos, esto es un 0,89% menos que en el segundo trimestre del año, situándose en una tasa de paro del 9,31%. El porcentaje leonés queda, además, dos puntos por debajo de la media nacional que alcanza ya el 11,3%.
Así sin más, con estos datos tal cual se exponen, León podría parecer inmune al caos económico, pero hay que recurrir a la comparativa para no caer en el error pues a fecha 30 de septiembre de 2008, el número de parados era de 20.300, mientras que un año antes se situaban en 17.000. Es decir, que la cifra de desempleados ha crecido en la provincia en 3.300 personas.
Por tanto, parece que, llevando la contraria al resto del territorio nacional, León mejora sus números en el tercer trimestre respecto a los tres meses anteriores, pero no se desmarca de los malos datos interanuales del paro.
Tanto hablar de crisis ha provocado una psicosis en la sociedad. Los bancos han cerrado el grifo de los préstamos, el consumo se reduce, las familias se retraen a la hora de gastar, las empresas ajustan gastos al máximo...
Los que pasará mañana es difícil de predecir, de momento en la provincia leonesa los datos de desempleo han remontado ligeramente en el tercer trimestre en relación con el periodo anterior, pero la inestabilidad económica complica aventurar con qué tasa de paro se cerrará el presente año 2008.
Los inmigrantes están sintiendo de modo especial esta crisis. Buena parte de ellos estaban empleados en la construcción, uno de los sectores más vapuleados.
Muchas familias se encuentran ya con el agua al cuello. Y si encontrar trabajo, en Castilla y León nunca ha sido fácil, la coyuntura actual no hace más que agravar esta problemática. Mohammed, Roberto, Máxima y Siham ponen rostro la búsqueda de empleo, a las circunstancias, necesidades e historias que se esconden tras cada uno de los leoneses que integran la bolsa de desempleados.
Unos son más jóvenes, otros recibirán menos oportunidades, otros podrán continuar apretándose un poco el cinturón a fin de mes si en la casa entra otro sueldo, habrá quienes tengan que marchar de León, incluso alguno se verá obligado a regresar a su país. No existen patrones, existen vidas, 20.300 historias en todo León con su nombre, sus apellidos, su situación familiar... 20.300 personas que buscan trabajo en la provincia de León.
Y hasta hoy, todos los titulares dibujan un futuro incierto en la provincia. Malos augurios para las empresas, peores perspectivas para las finanzas familiares, un mayor crecimiento del paro. El fin del 2008 se anuncia casi como una hecatombe económica. Habrá que esperar a que llegue para comprobar qué sucede finalmente pues el año próximo vendrá marcado por los resultados empresariales del presente ejercicio.
En la oficina del Ecyl se mantiene la calma. Mohammed volverá el lunes a echar un vistazo al tablón, Roberto va sumando cursos de formación para desempleados en distintas materias para aprovechar el tiempo de espera hasta que le salga un trabajo, Máxima no dejará de estar al tanto por si sale alguna cosa y Siham no se rendirá a encontrar un empleo a jornada completa, con contrato y dignamente pagado que le permita prescindir del soporte de sus hermanos.
Cuatro historias de las 20.300 que encierra León, los cuatro pasaban la mañana del viernes por la oficina del Ecyl de la calle Ramón y Cajal. Ninguno de ellos tuvo suerte.

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