Gaspar Llamazares hace pocos meses en Valle de Mansilla, cuando acudió a la boda de una prima carnal suya, hija de Gabriel Llamazares y Trinidad. “No le gustan nada las fotos”.
Fulgencio Fernández Valle de M.
Es tan buena persona que tengo ganas de que acabe esto del Congreso de IU y deje la política”. Lo dice convencida la tía leonesa de Gaspar Llamazares. Trinidad Canseco vive en Valle de Mansilla junto a su marido, Gabriel Llamazares, hermano del padre del líder de Izquierda Unida. “Viene mucho por aquí. Y ahora más que nunca porque la niña es ‘muy de Valle’, no quiere más que la traiga para aquí y a la hora de marchar siempre les dice lo mismo: Yo me quedo en Valle, ya me vendréis a buscar”.
Hablan mientras acaban de atender a las vacas. Son unos de los últimos ganaderos de la localidad (”en realidad son de una hija, pero hay que echarle una mano, esto de la ganadería está muy mal”). No se preocupan en exceso de la televisión y del adiós de su sobrino. "Él está muy tranquilo y nosotros más, a ver si vuelve para Oviedo y está más cerca. Es tan bueno que la política no es para él, lo suyo es estar con Ana (su mujer) y la niña. Yo creo que no han reñido nunca, son tan iguales”.
Son la familia leonesa de Gaspar Llamazares, pero no la única conexión del político asturiano con nuestra tierra. Ni mucho menos. Su relación viene de mucho más lejos y es mucho más intensa. Vivió y se crió en Villamanín, estudió en Valencia de Don Juan y en su etapa universitaria en Oviedo, que vivía en el Colegio Mayor San Gregorio, convivió con un buen número de leoneses, entre ellos con el que fuera portavoz del Consejo General del Poder Judicial, Enrique López, con el que ya mantenía serias discrepancias en aquellas épocas.
Villamanín es la primera 'parada' leonesa de Gaspar Llamazares. Más bien la primera parada de su vida. Su padre, médico de profesión, estaba en la provincia de Logroño y quería acercarse a su tierra asturiana, por lo que aceptó la plaza de este municipio de la montaña leonesa. Acababa de nacer su hijo (en noviembre de 1957) y a él le correspondía ocupar la plaza que dejaba vacante la muerte de una institución en la comarca, don Celedonio. Allí creció Gaspar, de allí es la única fotografía que conservan los archivos de los medios de comunicación de este niño que ya empezaba a ser reacio a las cámaras. “No tenemos casi ninguna foto suya porque nunca se pone”, dice su tía mientras busca por los cajones. “Sólo hay ésta de una boda de una hija nuestra, hace unos meses, que le dijeron que se pusiera. Después se hizo otra con unos que son muy fachas, lo dicen ellos, y la querían para enseñarla después”.
En esa fotografía de su infancia en Villamanín aparece con pantalón corto cerca de la estación. Era todavía un niño cuando su padre se fue para Avilés. “Recuerdo pocas cosas de Villamanín y ya no tengo claro si son imágenes de mi infancia o de cuando volví a visitarlo con el paso del tiempo, que lo hice con frecuencia”, dice Llamazares.
Valencia de Don Juansería su segunda etapa leonesa. Es muy curioso, pero es real, que las tres cabezas visibles de los tres partidos con más implantación a nivel nacional se hayan formado en su infancia en colegios leoneses. Lo hizo, lógicamente, Zapatero pues ésta era su tierra aunque de vez en cuando le recuerden que nació en Valladolid. Estudió en el Colegio Leonés. Lo hizo Mariano Rajoy, en los Jesuitas, donde le envió su padre que era registrador de la propiedad en la capital leonesa.
Gaspar Llamazares estuvo en Valencia de Don Juan interno, como tantos niños de aquella época. No sé si significa algo en su posterior adscripción política. El niño del ‘colegio de pago’ al PP (derecha), el niño del colegio de la capital de toda la vida al PSOE (centro), el niño interno con los de los pueblos al Partido Comunista (izquierda). Pero no me voy a meter por el proceloso camino de las conjeturas, tertulianos tiene la santa madre...
Oviedo sería la cuarta etapa ‘leonesa’ de Gaspar Llamazares, después de las de Villamanín, Valencia de Don Juan y Valle. Puede extrañar ya que a nadie se le oculta que Oviedo es Asturias. Pero en aquella ciudad estudió la carrera de Medicina y vivía en un colegio mayor, el San Gregorio, donde la mayoría de los universitarios eran leoneses, así como un buen número de compañeros de facultad (dado que en León no había Facultad... y sigue sin haberla). Son, pues, muchos los leoneses que tienen un buen número de vivencias con el político izquierdista que en aquella época tan convulsa, acababa de morir Franco, estaba más a la izquierda aún que en la actualidad. Uno de sus compañeros de residencia universitaria era el berciano Enrique López, el que fuera portavoz del Consejo General del Poder Judicial y de tendencia conservadora. Ya entonces sus rifi-rafes eran sonados. “En las famosas tertulias del descansillo siempre acababan enfrentados”, recuerda un compañero de aquellos años en los que Gaspar era un universitario comprometido, solidario y de los que daba la cara. “Era habitual que exigiera a la Asamblea un gesto de solidaridad con los obreros del metal o de la mina. Y recuerdo cuando pidió a la asamblea colegial, con el cura allí presente, que se cerrara la capilla para hacer en ella una biblioteca. Se hizo un significativo silencio pero él no se inmutó y siguió erre que erre hasta que lo logró. Kike (López), por aquellas fechas, andaba más preocupado de ligar que de otros compromisos”.
Hoy le pone punto final a una nueva etapa. Seguramente ahora podrá venir con más frecuencia a Valle de Mansilla para que su hija disfrute del pueblo. No le vendría mal a la ganadería leonesa que se empeñara en luchar por ella, como por la biblioteca. “Él, si se le pone una cosa en la cabeza...”, dice su tía.