Lo de Falete me ha cogido en un momento de bajón y reconozco que estoy hundido. Y lo de Madonna, a la que su Guy le ha sacado los higadillos, o Paul McCartney –mi ídolo beatle– al que Heather Mills le ha hecho un roto en el bolsillo.
Pero lo de Falete con su churri Joseisaac, no tiene nombre. Para mí, un palo. Aprovechando el fin de semana en los madriles, dudaba entre Enamorados anónimos, el nuevo musical de la copla, o dos horas con el susodicho. Ahora mismo entre Buika, Pastora, Pastori y Falete se debaten mis aficiones copleras. Escuchaba a mi padre cantar por Farina mientras se afeitaba –“…Montemayor es mi pueblo, provincia de Salamanca… Vino amargo es que el que bebo, por culpa de una mujeeerrrr…”– por Manolo Escobar, Valderrama o por Molina. Ahora son faletes de la copla. Los faletes son tan falsos que necesitan el cambio climático para publicitar sus trinos.
Pero Falete –Rafael Ojeda Rojas, en el DNI– ha roto con su caballista y la copla se rasgó de lleno. No sé si será una Suspensión Temporal de Relaciones como la que se inventaron en la Villa y Corte, o será pasiempre. Porque con la crisis las cosas están más para una STR que para soportar un divorcio. De ahí que Rajoy no haya roto del todo con UPN o que Carrasco y Silván, Chamorro y Otero, Paco y Villalba, Santos y Nacho se mantengan en suspensión temporal de relaciones más allá de ajustar distancias en sus más que evidentes divorcios… políticos.