La Delegación de Deportes Autóctonos y la Escuela Municipal de León acercan los juegos tradicionales leoneses a los más pequeños
Un veterano jugador enseña la manera de coger la bola para lanzarla hacia el castro. REPORTAJE GRÁFICO: CÉSAR F. BUITRÓN
Gil Fernández León
La bolera de San Francisco fue el escenario de una curiosa e interesante actividad destinada a los niños y niñas de las Escuelas Municipales del Ayuntamiento de León. Las Escuelas y la Delegación Leonesa de Deportes Autóctonos acercaron a más de un centenar de niños y niñas alguno de los deportes y juegos populares de León que, sin iniciativas como la del pasado sábado, corren el riesgo de perderse en la memoria de los más mayores.
El bolo leonés, la calva, la tarusa o la monterilla fueron alguno de los deportes que por primera vez jugaron los niños y niñas leoneses que los aceptaron con una mezcla de sorpresa y atracción.
Para la mayoría era su primera toma de contacto con estos deportes que forman parte de la historia de la provincia. Hasta hace unas décadas estos deportes pasaban en los pueblos de padres a hijos, que los jugaban delante de la iglesia o de la escuela del pueblo. Con el ocaso de los núcleos rurales, a la Delegación le toca la tarea de mantener vivos estos juegos y llevarlos a las ciudades con iniciativas como la de este pasado fin de semana.
Los jugadores que habitualmente juegan a estos deportes hicieron de monitores por un día, ayudados por algunos monitores de las Escuelas Municipales, para quienes estos juegos eran casi tan nuevos como para sus alumnos. Una buena idea que debe tener continuidad.