El Toralín recibe al Sevilla con otra lección de los seguidores bercianos
El triunfo del equipo otorgó una nueva alegría a la afición.
Javier Santiago Ponferrada
El Sevilla se llevó una buena dosis de calor frente al frío que tanto asustaba a los andaluces en los días previos. Los termómetros estuvieron por los suelos, cierto, pero la afición berciana se encargó de poner toda la temperatura necesaria para abrigar la noche.
Los sevillistas lo comprobaron desde su llegada a la ciudad. A las puertas del Hotel AC ya se encontraron con el primer recibimiento berciano y respondieron como deben hacer los grandes. El entrenador, Manolo Jiménez, y jugadores como Renato, Palop o Konko no negaron ni una foto ni un autógrafo.
Previa institucional
El mismo día del partido la presencia del Sevilla en el Bierzo también se hizo notar en el aspecto institucional. El alcalde de Ponferrada, Carlos López Riesco, recibió en el Ayuntamiento al presidente del club andaluz, José María del Nido. Este dedicó la mañana a realizar un recorrido turístico que le llevó al Museo de la Radio, el castillo de los Templarios y Las Médulas.
El alcalde destacó que “en una ciudad pequeña como Ponferrada este partido es un acontecimiento. Hay que recordar que el Sevilla es hoy uno de los equipos más importantes no sólo de España, sino de Europa”.Igualmente, el regidor manifestó que “la labor realizada por la Ponferradina en estos últimos años, tan positiva y que se ha traducido en tantas alegrías para los ciudadanos de Ponferrada y de todo el Bierzo, hoy nos da una alegría más”.
Del Nido, por su parte, apuntó que durante su estancia en la comarca “el recibimiento no ha podido ser mejor”. Quiso dejar claro antes del encuentro que “nosotros venimos aquí con muchísmo respeto, porque fútbol es fútbol y sabemos las consecuencias que tiene el venir con la vitola de campeón”. De igual modo, destacó el hecho de que el Sevilla afrontó el partido “con todos los jugadores que tenemos disponibles” para contribuir a “un acontecimiento deportivo singular en esta comarca del Bierzo”.
Como en los mejores tiempos
Después, ya en El Toralín, la afición empezó a poblar las gradas más de una hora antes del inicio del partido. La bufanda conmemorativa del partido, blanquiazul y rojiblanca, fue la prenda básica para combatir el relente. La afición, como el equipo, recibió al final el premio merecido. El gol de Portilla desató la alegría. El grito de El Toralín se oyó desde la lejanía. Al final, toda la grada esperó aplaudiendo hasta que los jugadores regresaron del vestuario. Todos juntos compartieron la felicidad desde el terreno de juego.