Viadero se muestra “orgulloso” el equipo y dispuesto a ir a por todas
Los jugadores de la Ponferradina celebran en una piña el gol de Portilla que certificó la victoria. gaztelu
Esta Ponferradina está creado para ejercer de grande en su categoría. Está acostumbrada a afrontar partidos en el que es el rival a batir, el teórico favorito que se enfrenta a rivales más motivados que nunca.
Ayer, en cambio, asumió con valentía el papel contrario. Cumplió con el deber de representar a la ilusión. Recogió la bandera de todos los modestos que quieren vivir el sueño de doblegar a un grande y plantó cara al Sevilla de igual a igual. Los andaluces tienen más presupuesto y más estrellas, pero los bercianos tenían más ganas de vivir un día inolvidable.
Y así, por momentos, la Deportiva fue el equipo de Primera. Lo logró y venció a base de ganas, de entrega, de aliento y de esa calidad que a veces queda sumergida en medio del fútbol grisaceo y árido de la Segunda B.
Este partido debe servir para valorar aún más el mérito de un equipo que no deja de engrandecer su leyenda. Ayer fue grande frente a un grande que se limitó a cumplir el expediente y a aplazar las cosas para el partido de vuelta. Que el Sevilla cuente con que la Deportiva también plantará cara allí.
Antes del encuentro, Ángel Viadero expresó el deseo del equipo: “Queremos que la gente se sienta orgullosa”. La Ponferradina lo ha logrado.