El presidente regionalista asegura que el responsable de los populares no quería el ‘divorcio’, pero ha tenido que ceder a las presiones
El ministro de Sanidad, Bernat Soria, (i) fue ayer el invitado de Miguel Sanz (d). efe
A.G. Pamplona-Madrid
Dos no riñen si uno de ellos no quiere, pero es imposible evitar el enfrentamiento cuando ambos contendientes están empeñados en defender posturas completamente antagónicas. Tal y como ejemplifica el dicho popular entre todos la mataron y ella sola se murió, PP y UPN insistieron ayer con toda la vehemencia posible en que la responsabilidad por la ruptura del pacto entre las dos formaciones corresponde exclusivamente al rival. La mayor novedad la aportó el líder del partido regionalista y de la región foral, Miguel Sanz, que, además de contradecir lo que toda la opinión pública considera evidente, lanzó un torpedo contra el liderazgo del presidente de los populares, Mariano Rajoy, al plantear que el jefe de la oposición “no ha tenido mucho que ver, sino todo lo contrario”, puesto que la culpa ha sido “del entorno que le rodea”.
Una vez dado su recadito, Sanz se limitó a repetir los lugares comunes de los últimos días, puesto que proclamó no tener ninguna duda de que “UPN va a seguir ocupando su liderazgo político en Navarra” y descartó que su partido vaya a formar un Gobierno de coalición con el PSN.
No obstante, aunque tal hipótesis es “absolutamente falsa”, sí quiso subrayar que los acuerdos con los socialistas de Navarra son «imprescindibles” para que la Comunidad Foral “no caiga en manos del nacionalismo”. “Si ahora nosotros hiciéramos un Ejecutivo con ellos, todo el mundo pensaría que hemos montado todo este affaire precisamente para buscar un Gabinete de coalición”, argumentó.
Posteriormente, insistió en lanzar la piedra y esconder la mano, al declarar que “el tiempo pondrá a cada uno en su sitio y descubrirá las mentiras e infamias que se han dicho en todo este asunto”, puesto que ha sido el PP quien “no ha cumplido lo que su presidente firmó conmigo en 2007, en el sentido de respetar, en situaciones especiales, el voto diferente que pudiese adoptar UPN”.
Y, demostrando que del amor al odio apenas hay un pequeño paso, Sanz cerró sus comentarios con una última diatriba hacia sus hasta ahora hermanos: “No queremos llegar adonde ha llegado el Partido Popular de no pactar con nadie”. Huelga decir que la visión desde el otro lado de la trinchera fue diametralmente opuesta. Así lo dejó claro el eurodiputado Jaime Mayor Oreja, para quien la ruptura “no es una casualidad”, sino consecuencia de una estrategia adoptada por Sanz “hace mucho tiempo”. Casi miméticas fueron las palabras de la número dos de la formación de Génova, María Dolores Cospedal, a cuyo entender el divorcio es fruto de «una estrategia preestablecida de alejamiento del PP”. El jefe del PP vasco, Antonio Basagoiti, todavía fue más conciso: “Sanz ha estado buscando el cisma desde el minuto uno” en la negociación de los Presupuestos.