La economía nacional registra un crecimiento negativo (-0,2%) en el tercer trimestre, la primera vez desde 1993
La caída de la demanda interna ha provocado una sensible bajada del PIB. R. yongrit (efe)
Iratxe Mantxobas (Fp) Madrid
La economía española da los primeros pasos hacia la recesión -dos períodos consecutivos con crecimiento negativo- tras registrar una caída de dos décimas en el tercer trimestre, la primera contracción del PIB desde 1993. El Banco de España desvela en su boletín de octubre que el crecimiento interanual de la economía entre julio, agosto y septiembre se redujo a la mitad, hasta el 0,9%, con lo que el intertrimestral se habría situado en el -0,2%. La clave de este severo deterioro de la actividad está en la marcada desaceleración de la demanda nacional, que avanzó solo el 0,3% en términos interanuales, debido, sobre todo, a los importantes descensos registrados en la inversión residencial y el consumo de los hogares. La mejora de la aportación positiva del sector exterior, que contribuyó con seis décimas al crecimiento interanual -impulsada por la desaceleración de las importaciones y por “cierto dinamismo” de las exportaciones- no fue suficiente para compensar la caída de la demanda interna, el verdadero motor del crecimiento en los últimos años.
Con los datos publicados por la autoridad monetaria, el territorio nacional se suma a países que como EEUU (-0,3%), Reino Unido (-0,5%), Francia (-0,1%), o Irlanda (-0,8% en el segundo trimestre) han entrado en recesión y ve alejarse aún más la posibilidad de cumplir con las previsiones oficiales de crecimiento, que se mantienen en el 1,6% para este ejercicio y en el 1% para 2009.
Por lo pronto, entre julio y septiembre cayó el valor añadido en las manufacturas y continuó la “intensa corrección” de la actividad en el sector de la construcción. La expectativa de que los precios de la vivienda seguirán bajando y las mayores dificultades para acceder a un crédito desincentivan la compra, según el Banco de España, que incidió en el inicio del proceso de destrucción de empleo.
Los datos de la EPA indican que el paro aumentó en el tercer trimestre en 217.200 personas hasta alcanzar una tasa del 11,3% y se destruyeron trabajos por primera vez en 14 años. No obstante, las cifras publicadas ayer por Eurostat indican que la tasa de paro nacional habría alcanzado el 11,9% en septiembre, el mayor porcentaje entre los países de la UE. España habría registrado el mayor incremento en las listas de desempleo en el último año, desde el 8,3 al 11,9%, lejos de la media de la UE, que se sitúa en el 7% y a años luz del 2,5% de Holanda, el país con la tasa más baja.
Por si las turbulencias financieras y la creciente incertidumbre no fueran suficientes, el Banco de España constata que los hogares han visto caer su riqueza por el descenso de las Bolsas y de los precios de la vivienda y el incremento del desempleo, factores que han anulado el efecto expansivo que, en otras circunstancias, habría tenido la deducción de 400 euros o el repunte de los salarios. El resultado es que los hogares gastan menos y ahorran más. El consumo de las familias creció menos del 1% interanual y el ahorro aumentó hasta el 10,7% de la renta disponible.
El Banco de España, que certifica la caída de las tensiones inflacionistas y pronostica que el IPC seguirá bajando en los próximos meses gracias al descenso de precios del petróleo y a la caída de la demanda, dedicó un capítulo especial a referirse a la evolución de los salarios y los costes laborales, que han registrado un crecimiento “excesivo”. La remuneración por trabajador está creciendo a tasas cercanas al 4,5% para la economía de mercado y el 5% para el total de la economía “más de un punto y medio por encima de los incrementos registrados el año anterior”.
Por lo que respecta a las cuentas públicas, la institución confirma su “rápido deterioro”, tanto por el aumento de costes asociado a la prestación por desempleo como a las medidas fiscales adoptadas por el Gobierno. Así, la previsión de déficit y deuda del Ejecutivo para el próximo año están sometidas a “importantes riesgos”, según señala el reseñado informe.