Los estadounidenses aumentan la compra de pistolas ante el temor de que Barack Obama prohíba su venta si se convierte en el próximo presidente
Los demócratas están a favor de estudiar una restricción para la adquisición de pistolas. Mark Lennihan (ap)
E. Paloma (Efe) Washington
La contienda electoral estadounidense se ha convertido literalmente en una campaña de armas tomar, pues el temor a que, en caso de victoria, Barack Obama restrinja la venta de las mismas ha disparado la compra de fusiles.
Estados Unidos atraviesa por una grave crisis económica, que ha llevado a sus ciudadanos a recortar gastos y a mirar bien el bolsillo para poder llegar a fin de mes. Pero hay un producto de necesidad dudosa cuyas ventas se han disparado: las armas.
Los analistas estudian a qué se debe, ¿la crisis?, ¿la inseguridad?, ¿las elecciones? La respuesta es mucho más sencilla.
“La gente adquiere pistolas porque cree que Obama va a hacer más restricciones”, comenta Gary Kleck, investigador del Centro de Criminología de la Universidad Estatal de Florida. Tras los comicios, “la venta de armas volverá a su normalidad”, afirma.
Los dos candidatos dicen que apoyan la Segunda Enmienda a la Constitución, que autoriza a los estadounidenses a tener armas. Pero la sombra de la duda planea sobre los demócratas.
El compañero de fórmula de Obama, Joe Biden, recordó en un discurso que él fue uno de los artífices de la prohibición de los fusiles de asalto -que se firmó con el presidente Bill Clinton- y aseguró que seguiría trabajando para reforzar la norma.
El senador por Illinois ha reiterado que cree en la Segunda Enmienda, pero también ha dicho que no hay nada de malo en tomar ciertas medidas de “sentido común”, lo que ha alarmado a los partidarios de las escopetas.
La ley recoge de una manera un tanto ambigua el derecho a poseer armas. “Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado Libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar pistolas”, dice el texto.
Esto ha dado lugar a una doble interpretación. Por parte de sus partidarios, queda claro el derecho a tener una pistola para defensa personal, mientras que sus detractores consideran que se refiere solo a las milicias.
Sea como fuere, éste ha sido un tema delicado en otras campañas electorales, e influyó en el resultado de las presidenciales de 2000, en las que el demócrata Al Gore fue derrotado por George W. Bush.
Según el diario The Politico, si en vez de ganar en Florida, uno de los estados más difíciles y tradicionalmente republicano, Gore hubiera convencido a los partidarios de las armas de Tennessee, Arkansas y Virginia, podría haber sido el presidente número 42 de EEUU, pero no lo logró.
Los expertos esperan que, pasadas las elecciones, las aguas vuelvan a su cauce, mientras en la última semana de campaña los candidatos agotan todo el repertorio que tienen guardado en la recámara para conseguir ser el nuevo inquilino de la Casa Blanca.