Manuel R. Pascual y Antonio Maya publican un libro sobre el pastoreo en Valdeón y Sajambre
Chozo de la majada de Dobres con el Cornión al fondo (del año 1946).
Fulgencio Fernández León
La dieta de los pastores en los puertos es sencilla y monótona, como en las tierras de Extremadura. Para el desayuno y la cena preparan las consabidas sopas de pan, aderezadas con un poco de aceite, pimentón, ajo y sal. Algunas veces por la mañana elaboran migas y cuando hay leche de cabra las hacen sopas canas. Al mediodía, comen de frío, junto al hatajo, la merienda que llevan en el zurrón, a base de queso, embutido o carne curada. Cuando ocurre algún accidente o desgracia a alguna oveja, se aprovechan para hacer la reconocida caldereta. También los perros mastines reciben diariamente su ración reglamentaria de harina en forma de pella —pasta de harina— junto a la red”. Así de exhaustivo y minucioso es el relato de la vida de los pastores y los rebaños en la pluma de su gran conocedor y mejor divulgador, el leonés Manuel Rodríguez Pascual, quien el pasado jueves presentó en León (acompañado del ex ministro de Agricultura Carlos Romero) su último libro, dedicado —como no— a este mundo: ‘Los puertos y la trashumancia en los valles leoneses de Sajambre y Valdeón. Tradición y perspectivas de futuro’, que ha publicado la Universidad de León dentro de su colección Conocer León y que ha hecho en colaboración con Antonio Maya Frades, profesor titular de Análisis Geográfico Regional en el departamento de Geografía de la Universidad de León.
De todo el extenso mundo de los puertos leoneses y la trashumancia se han centrado Pascual y Maya en un espaci0 particular y especial, Sajambre y Valdeón, donde seguramente se encuentren las majadas a más altura, con sus especiales circunstancias. “Aún causa mucho asombro el difícil y complicado acceso de los pastores —incluso motriles de 8 a 10 años— merinas y caballerías —burros hateros— hasta por ejemplo la majada de Carbanal, situada a más de 2000 metros de altitud; subían por una empinada y acusada pendiente. Se trata de un trayecto muy duro y peligroso, sobre todo por debido a los continuos desprendimientos de piedras”.
Son sólo unos ejemplos del contenido del libro, que condensa muchas cosas en tan solop 150 páginas. En ellas se analiza el medio físico, los usos del suelo, los valores naturales de Sajambre y Valdeón, el aprovechamiento de pastos y puertos, la trashumancia en Valdeón, la vida de los pastores en los puertos, los largos viajes a través de los cordeles de Valdeón, la actual utilización de los puertos y las perspectivas de futuro.
Y también aborda este libro una singularidad de los pastores de estas comarcas leonesas: la epopeya de los valdeoneses en los Estados Unidos de América: un claro ejemplo de la adaptación a otras tierras y lugares. “Se inició en los años 60 (siglo XX) la migración. Muchos pastores de esta montaña fueron a EE.UU., con contratos de trabajo inicialmente por tres años, para trabajar con ganador merino en los estados de Arizona y California y, algunos otros, en Nevada”. Iban a ranchos que disponían de entre 10.000 y 20.000 borregas merinas.
Otra precisa y preciosa aportación al mundo de los pastores y la trashumancia en León. “Siempre hay posibilidad de ampliar las fuentes de información para enriquecer el conocimiento humano”, explican los autores.