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SOCIEDAD / Los efectos de la crisis en el ciudadano de a pie

Los nombres que esconde el imparable crecimiento del paro

Los desempleados creen que la crisis retrasará aún más las posibilidades de encontrar un trabajo estable

El sector de industria es uno de los más afectados por el desempleo en la comarca del Bierzo. gaztelu

Sheila Brey Ponferrada
Gabriela Jleama, de 50 años de edad, y natural de Rumanía, lee y relee sin perder detalle las nuevas ofertas de trabajo que se anuncian en el tablón de la oficina del Servicio Público de Empleo (Ecyl), de la capital berciana, ubicada en la calle Ancha. Sin embargo, hoy tampoco ha tenido suerte. Su edad constituye, según explicó a este periódico, su principal traba a la hora de encontrar trabajo, ya que sus 50 años contrastan con la juventud de otros profesionales, también en situación de desempleo.“Estoy buscando trabajo como una loca. Estoy apuntada en todos los organismos y he enviado el currículum a un montón de empresas, pero no me sale nada”, lamentó. “Yo necesito trabajar, pero hasta para limpiar casas me dicen que soy muy mayor, que quieren gente de 30 años”, matizó.
En la actualidad, esta rumana sólo trabaja los fines de semana y su mísero sueldo no le llega para hacer frente a los 350 euros del alquiler y para la manutención de su hijo Florín Lazar, de 24 años de edad, que está haciendo un curso de soldador, para ampliar su formación, ya que también está en situación de desempleo.“Busco trabajo de lo que sea: de peón, de camarero, de soldador..., pero no encuentro nada”, aseveró Lazar.“Allí la calidad de vida no es buena, venimos aquí a trabajar, no a pedir ni a robar, pero no encuentro ofertas de empleo ni para él ni para mí”, matizó su madre.
El caso de Severa de Jesús y Ramón Omar, de 37 y 38 años de edad respectivamente, no es menos dramático. Esta pareja, natural de Santo Domingo, abandonó su país y se asentó en Ponferrada en busca de una vida mejor. Sin embargo, ella está en situación de desempleo y él acaba de recibir la carta de despido de la empresa en la que estaba trabajando como carpintero, una subcontrata del sector de la construcción. Cree que su despido es fruto de la crisis económica que atraviesa el país y teme que esta situación retrase aún más la posibilidad de encontrar un puesto de trabajo a pesar de que, como en su caso, tengan una amplia formación.
Ramón Omar es electricista industrial, carpintero, pintor y tiene conocimientos en electromecánica. Pese a su gran experiencia no es capaz de encontrar un puesto de trabajo y mucho menos un banco que le financie una hipoteca. “Tenemos que hacer de tripas corazón y juntarnos entre varios para poder pagar el alquiler, 300 euros, porque en la calle no nos podemos quedar”, señaló.
Dos varones naturales de Ponferrada, de 30 y 46 años, que prefieren mantener su nombre en el anonimato, también recibieron el pasado día 24 de octubre la carta de despido. Trabajaban para una subcontrata que se encarga de acometer las labores de mantenimiento en la acerera Roldán, y a consecuencia de la crisis han visto como después de “dos años trabajando en esta compañía” ahora tienen que irse al paro.
Reconocen que la situación en Ponferrada está difícil y que no va a ser fácil encontrar trabajo aunque no pierden la esperanza porque no quieren abandonar el Bierzo. “Si puedo no me voy, si no me queda más remedio…”, comentaron.
Uno de ellos además de acabar de perder su puesto de trabajo también tiene a sus espaldas una hipoteca y no sabe cómo va a hacer frente a los abonos que mensualmente pide la entidad bancaria. “Está muy difícil”, apuntó.
Pese a todo, no pierden el sentido del humor y reconocen que se encomendarán al poder divino: “Iremos a la puerta de la Basílica de La Encina a pedir, a ver si hay más suerte, aunque también habrá cola”.

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