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ARTE / Exposición del Museo del Prado

Un recorrido excepcional por la escultura grecorromana

‘Entre dioses y hombres’ incluye 46 piezas de la colección del Museo Albertinum de Dresde

Los efebos lucen desde hoy toda su belleza en el Museo del Prado. BALLESTEROS

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M.T.F. Madrid
Desde la estatua de Zeus Eleutherios, de Fidias del año 430-420 a.C., hasta el busto del emperador Majencio, del año 308-312 d.C., la exposición ‘Entre dioses y hombres’ propone en el Museo del Prado un recorrido por una de las mejores colecciones históricas de escultura clásica, la del Albertinum de Dresde.
El cierre temporal de este museo, que inició en 2006 unas obras de reforma que finalizarán en 2010, ha permitido que 46 obras de la colección de escultura de las colecciones estatales de arte de Dresde viaje por primera vez a España para exhibirse en diálogo con veinte esculturas de la colección del Museo del Prado.
Junto al mencionado ‘Zeus de Dresde’, piezas tan importantes como las réplicas romanas de la ‘Atenea Lemnia’, también de Fidias, el ‘Efebo de Dresde’, de la escuela de Policleto, la ‘Ménade de Dresde’, el ‘Sátiro escanciando vino’ de Praxíteles, o las dos ‘Diosas de Herculano’ se muestran en una exposición que ayer inauguró el Rey y que durante la mañana recibió la visita del presidente de la Comisión Europea, el portugués José Manuel Durao Barroso.
‘Entre dioses y hombres’, acontecimiento “extraordinario” y exposición “fabulosa” en opinión del director del Museo del Prado, Miguel Zugaza, nació de un proyecto científico inicial que, gracias al patrocinio de la Fundación de Amigos del Museo del Prado y la colaboración de Seacex, se ha convertido en una gran muestra que después de seis meses en Madrid se presentará en el Palacio Japonés de la ciudad alemana.
Fruto del coleccionismo barroco y neoclásico, las veinte salas que albergan las obras de Dresde y del Prado suponen un recorrido por los fundamentos del arte occidental “y por los orígenes de nuestra cultura”, según Zugaza para quien buena parte de la colección de pintura del Prado no se entendería sin la colección de escultura del museo.
Moritz Woelk, comisario junto con Stephan Schröder, conservador del Prado, recordó que en Madrid se pueden contemplar obras emblemáticas que jamás han viajado. “El dialogo establecido entre las esculturas de la colección de Dresde y las del Museo del Prado abre nuevas perspectivas de cara a futuras exposiciones”.
El lugar idóneo para exponer las esculturas “es aquel en el que se muestran las pinturas de aquellos que se inspiraron en ellas”, en opinión de Stephan Schröder, jefe de Departamento de Escultura Clásica y del Renacimiento del Prado, para quien ‘Entre dioses y hombres’ transmite la belleza que griegos y romanos sintieron.

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