Para Zapatero, “se abre un horizonte aún más prometedor” en las relaciones
María Verza Madrid
Con la victoria del demócrata Barack Obama, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, está a partir de ahora un poco más cerca de Washington, tanto por afinidad política como físicamente, ya que lo previsible sería esperar antes o después una invitación para visitar la Casa Blanca, un terreno que el presidente George W. Bush le vedó por su actitud al retirar las tropas de Iraq y la enemistad personal que esta decisión generó.
El jefe del Ejecutivo mandó un telegrama al ganador felicitándole por su “extraordinaria victoria”, un triunfo “que abre un camino de esperanza y de confianza para el mundo” y le expresó su deseo de “trabajar juntos”.
En una comparecencia ante la prensa, Zapatero se mostró “plenamente convencido” de que las relaciones bilaterales tendrán más intensidad. “Tendrá en España a un amigo y aliado fiel”, afirmó. Eso sí, no quiso concretar más ya que, según dijo, solo era el día de las valoraciones políticas.
Tampoco aclaró si visitará Washington próximamente. “Está en mi intención felicitar directa y personalmente al senador Obama”, explicó, aunque optó por mantener la prudencia ya que todo está “condicionado” a la puesta en funcionamiento de la nueva administración el próximo mes de enero.
El nuevo mandatario estadounidense aseguró, durante la campaña, que está dispuesto a reunirse con Zapatero, aunque sí trascendió que su número dos, Joe Biden, se sintió muy molesto por la decisión sobre Iraq. El ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, se mostró convencido de que el encuentro “tendrá lugar”, y confió en que sea “cuanto antes”.
Distintos miembros del Gobierno mantuvieron contactos durante toda la campaña, que se intensificaron durante la ofensiva diplomática para que España esté presente en la cumbre mundial del próximo 15 de noviembre.
Gestiones
Zapatero no quiso pronunciarse sobre si ahora ve el camino más allanado o no para estar en la cita, y Moratinos sostuvo que la victoria de Obama no afectará a las gestiones, que se realizan con la administración Bush.
El presidente del Gobierno intentó no desmarcarse por uno u otro candidato, y aseguró que, ganara quien ganara, el Ejecutivo trabajaría “con la mejor actitud”.
La retirada de las tropas de Iraq provocó un enfrentamiento que bloqueó las relaciones y puso a Zapatero en la lista negra. La visita de Condoleezza Rice en 2007 cerró la crisis, pero confirmó que sería el acto oficial de mayor rango.
No obstante, tras los comicios de marzo, Zapatero se marcó abrir un “nuevo capítulo desde el respeto”. Desde entonces, la diplomacia trabajó para eso con los dos equipos, pero todos eran conscientes de que con un demócrata sería mucho más fácil conseguirlo.