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MEDIO AMBIENTE

Coco de Sri Lanka para las escombreras del bierzo

Las escombreras rodean Tremor de Arriba. Ahora, un proyecto pionero en España desarrolla un nuevo ‘terreno’ donde crezcan los árboles. Además da empleo

Una trabajadora en una de las pendientes donde se aplica la restauración y desde donde se puede ver el pueblo de Tremor.

Manuel C. Cachafeiro León
Tremor de Arriba llegó a contar con más de 3.000 habitantes, pero hoy no supera los 500. La reconversión ha cerrado casi todas las minas dejando un paisaje desolador de escombreras que asoman entre los robles y los pinos de los montes que rodean el pueblo. Se calcula que en todo el Bierzo existen entre 3.000 y 7.000 hectáreas afectadas por los vertidos mineros. Más de 5.000 campos de fútbol.
Desde hace unos meses, Tremor de Arriba es el escenario de un ambicioso proyecto de reforestación que combina nuevos modelos para generar vegetación y alternativas de empleo para zonas de muy difícil reconversión como es ésta, en el municipio de Igüeña. La veintena de trabajadores contratados para llevar a cabo el proyecto son todas del entorno y la mayoría mujeres de antiguos mineros, que de esta forma pueden acceder por primera vez al mercado laboral.
Gracias a un convenio firmado entre el Consejo Comarcal, el Ciemat, la Fundación ‘Ciudad de la Energía’ y el Ayuntamiento de Igüeña, se ha podido realizar un estudio científico sobre las escombreras de Tremor. El informe, dirigido por Avelino García en los laboratorios del Ciemat en Madrid, concluyó que el terreno apenas tenía vida, ni siquiera de microorganismos, lo que hacía muy difícil la reforestación con los métodos más utilizados en este tipo de actuaciones.
Según la Ley de Minas de 1982, las empresas deben presentar al mismo tiempo que un plan de explotación una memoria para restaurar la zona afectada, incluida una fianza. En Tremor, algunas de las escombreras que rodean el pueblo ya fueron replantadas hasta en cuatro ocasiones, pero sin resultados positivos por esa pobreza del suelo.
Esa baja calidad hizo que se optara por crear un nuevo suelo, con energía suficiente para dar vida a las plantas. ¿Qué debía tener? Los estudios del Ciemat concluyeronque sólo era posible su regeneración si se utilizaban materias autóctonas: tierra, abono y plantas de la zona.
“Es un proyecto piloto en España, que primero se ha experimentado en laboratorio y ahora se está aplicando sobre el terreno”, explica Luis del Riego, director del plan que se ejecuta en las escombreras. Si en Tremor tiene éxito, es posible que se aplique en otras cuencas mineras del Bierzo.
El método empleado en la restauración parte de esa idea de inyectar energía. Para eso se han abierto unas zanjas en paralelo, a unos 10 centímetros de la superficie, donde se ha echado durante el pasado verano más de 1.000 toneladas de abono. La segunda fase, en la que se encuentran ahora, pasa por aportar semillas, para lo que se están extendiendo paja encima del escombro, que también ha sido comprada en la zona. En total, más de 5.000 pacas.
La superficie total afectada por esta restauración pionera en Tremor es de 7 hectáreas, con pendientes en algunos casos del 45%.Una pendiente que obligaba a buscar también una alternativa para fijar la paja y el abono al terreno. En ocasiones precedentes, esa sujeción se realizaba mediante alambre. Sin embargo, por no ser un material biodegradable, se buscó también una alternativa. En este caso,una malla de fibra de coco que se confecciona en Sri Lanka, y que ya se ha empleado en otras restauraciones en España.
La fibra de coco está confeccionada como una manta. Tanto se parece que si no se dijera que es de coco alguien podía pensar que estaba hecha con lana.
La labor de los operarios que llevan a cabo las obras está centrada estos días de otoño en sujetar esa malla, una labor que se realiza mediante la colocación de barras de hierro clavadas en forma de ‘u’.
Así quedará hasta la próxima primavera. La lluvia y la nieve del invierno servirán para compactar este sandwich de distintos materiales que buscan regenerar la vida en los montes de Tremor.
La próxima primavera, según añade Luis del Riego, se procederá a una tercera fase. Se empezarán a plantar especies autóctonas que han sido criadas en viveros como piornos, escobas y robles. Primero, a partir de marzo, arbustos y en 2 ó 3 años robles.
La Fundación de la Ciudad de la Energía está confeccionado un ambicioso proyecto para regenerarmiles de hectáreas afectadas por escombreras en el Bierzo. Para redactar ese Plan Director se cuenta con la colaboración de 24 expertos coordinados por el Ciemat: ingenieros, biólogos, catedráticos, personal de Instituto Geográfico, el CSIC... El estudio analizará no sólo problemas como la acidez del suelo sino también el agua de los ríos.
Tan importante como ese aspecto científico es el efecto que las restauraciones pueden tener en los pueblos mineros. Según Luis del Riego, “el proyecto cuenta con la gente de las zonas afectadas; no se contrata a una empresa de fuera. Y eso es muy importante porque sirve para generar empleo en zonas muy complejas”.
El trabajo en las escombreras es duro, pero todos lo llevan con buen humor. Los trabajos se llevan a cabo de lunes a viernes, de nueve de la mañana a cuatro de la tarde. Cuando acaben, todos ellos se habrán convertidos en técnicos para este tipo de actuaciones. “No sólo se genera empleo en la zona; también se forman profesionales de la restauración”, añade el responsable del proyecto.
No acaba ahí el ambicioso proyecto. También se piensa en la posibilidad de crear un vivero, en alguno de los pueblos del municipio de Igüeña, que se especializaría en plantas específicas para restauraciones de escombreras.
El paisaje de Tremor cambia día a día. Ahora, con esas mallas de fibra de coco, el color verde de los árboles no sólo se entremezcla con el negro que dio tanta riqueza. El color marrón muestra una nueva realidad. Constatado lo difícil que es la reindustrialización de las cuencas mineras, el futuro se puede llamar restauración.

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