Se fueron para unos meses, pero quedaron enamorados de América. José pasó 13 años, Amaya sigue allí
José Ferreras en la ciudad de New York.
I.H. León
Dice la leyenda que hace siglos los españoles se lanzaron a la aventura de El Dorado. Ahora la razón que mueve principalmente a los nacionales a cruzar el charco es aprender el inglés. Con esta intención partía el leonés José Ferreras en el año 1990 a Estados Unidos. Allí estudió en la Universidad Rutgers de New Jersey. Una vez concluidos sus estudios, la idea de volver a España no le resultaba tan atractiva como emprender una nueva aventura en el país de los sueños así que buscó trabajo. Y lo encontró: “Tuve la suerte de encontrar empleo en una familia de judíos americanos muy acomodada. Eran gente rica que vivía en un pueblo residencial, Saddle River, del condado de Bergen, en New Jersey”. Trabajó para ellos en su mansión como mayordomo. Con ellos pasó unos ocho años de los 13 que vivió en EEUU.
José asegura que los norteamericanos son muy acogedores, “una vez que te ganas su confianza te lo dan todo”. Destaca de este país y sus moradores el amor tan grande que sienten por su patria, “a pesar de diferencias políticas, ideológicas, de religión... cuando se trata de su país todos se unen”.
Cuando José salió de España persiguiendo el sueño americano, “España todavía estaba a medio hacer” y las diferencias entre los dos lados del Atlántico eran tan grandes como el mismo océano.
Quizá la mayor deficiencia que encontró del otro lado es la “ausencia del calor humano que existe aquí, la unión de la familia, aunque ahora también se está perdiendo”. Desde Menorca, donde reside actualmente, ha seguido de cerca las elecciones presidenciales de Estados Unidos y, a su juicio, era necesario un cambio: “No sé si por culpa del presidente Bush o por qué, pero EEUU estaba yendo por el mal camino y necesitaba oxígeno. Si algo tienen los americanos es esa enorme ilusión por salir de las malas rachas”.
Otra leonesa –ésta de Ciñera de Gordón–, Amaya Gordón, emprendía su viaje, con la misma ‘excusa’ del idioma, hace cerca de cinco años. No tenía previsto quedarse más de tres meses, pero quedó encandilada con el país y, a día de hoy, allí sigue. Vive en New Jersey.
“Yo soy Arquitecta Técnica en España, me gradué en Sevilla”, cuenta Amaya que, a pesar de estar trabajando durante unos meses en España, decidió dejarlo todo, liarse la manta a la cabeza y marcharse a EEUU a estudiar. Y así lo hizo, pero Amaya tampoco quiso regresar y tuvo que buscar trabajo. Estuvo tres meses empleada en una cadena de hamburguesas, pero pronto encontró trabajo de ‘lo suyo’. A día de hoy trabaja en una firma de arquitectura y está pensando en pedir la residencia.
Le encantaría, dice, encontrar un trabajo que le permitiera vivir a caballo entre América y España o, al menos, venir con más asiduidad, pero no volver para hacer de España su residencia fija “y menos tal y como están las cosas ahora”.
Amaya ha vivido las elecciones norteamericanas en primera línea y no está muy satisfecha con el resultado: “No me gusta Obama. Sí creo que ha tenido muy buena campaña, los periódicos sólo hablaban de él. Estaba cantado que iba a ganar, aquí llevan seis meses dándole como vencedor. Sí es cierto que la gente necesitaba un cambio porque ya no se fiaba mucho de los republicanos por lo mal que lo ha hecho Bush, entonces, la gente ha apostado por Obama, pero mi opinión personal es que su política económica es muy peligrosa”.