Han pasado 14 años desde su asesinato por ETA. Cerezales del Condado ha dado el nombre de Benigno Villalobos Blanco a su mejor calle.
Calle Benigno Villalobos, en Cerezales del Condado. ALFREDO HURTADO
L.C. León
La calle más importante de Cerezales del Condado recuerda a Benigno Villalobos Blanco desde el pasado domingo. Han tenido que pasar 14 años para que este guardia civil asesinado por ETA cuente con una placa en el pueblo donde tan buenos ratos pasó en vacaciones y fines de semana.
Su historia fue como la de tantas víctimas. Con 39 años, fue asesinado la mañana del 29 de abril de 1994 en Traparan (Vizcaya). El agente fue alcanzado por la espalda por un presunto liberado de ETA del comando Vizcaya, que le disparó hasta tres veces —dos de ellas, a la cabeza— cuando se disponía a subir en su coche.
“Al oír los disparos salí y me di de bruces con la persona que había visto subir momentos antes. Llevaba la pistola en la mano y aún salía algo de humo de ella. Era un joven”, señaló un testigo del atentado.
Pasaban unos minutos de las ocho de la mañana cuando un presunto liberado del comando Vizcaya de ETA [terrorista a sueldo de la banda] se acercó al guardia civil. Benigno Villalobos, vestido de paisano, había salido de su domicilio, situado en el número 7 de la calle José Rufino Olaso. Como todos los días, se dirigía a su destino en Aparcavisa, el centro que acoge el tráfico de mercancías por carretera, donde realizaba labores de vigilancia.
En el atentado participaron tres etarras: el asesino, una mujer que realizó labores de cobertura y una tercera persona que les esperó en una parada de autobús próxima con un coche para huir.
Benigno Villalobos, hijo y hermano de guardias civiles, había nacido en la localidad vizcaína de Lemóniz, aunque fue enterrado en Cerezales del Condado, de donde son naturales sus padres. Casado y con tres hijos de 16, 12 y 7 años, ingresó en el cuerpo en 1974 y había sido destinado al País Vasco un año después.
En agosto de 1997, José Luis Martín Carmona y Lourdes Churruca Medinabeitia fueron condenados a penas de 38 años de cárcel por su participación en su asesinato.
Según quedó probado, ambos robaron un coche en Getxo (Vizcaya) y le cambiaron la matrícula. Posteriormente se dirigieron a Trapaga y esperaron a que la víctima saliera de su domicilio. El jefe del comando, Ángel Irazabalbeitia, fue quien disparó al agente tres balas, a la cabeza y desde muy corta distancia, que le causaron la muerte. Churruca cubrió la acción y Martín esperó al volante.
Irazabalbeitia, el marido de Churruca, resultó muerto en el enfrentamiento con la Ertzaintza en el que sus compañeros fueron detenidos en noviembre de 1994. Se da la circunstancia de que este grupo etarra intentó al menos en cinco ocasiones asesinar al consejero de Interior del Gobierno vasco, Juan María Atutxa. También habían realizado seguimientos con vistas a realizar atentados contra la juez de vigilancia penitenciaria de Bilbao, Ruth Alonso; el fiscal antidroga de Vizcaya, José Javier Huete; la esposa del ex ministro de Justicia e Interior Juan Alberto Belloch, y el periodista José Antonio Zarzalejos. En julio de 2004, la Audiencia Nacional condenó también a 32 años de cárcel a Gorka Martínez Ahedo, perteneciente a la infraestructura del comando Vizcaya, como cooperador en el asesinato del guardia civil.
El pasado domingo, en Cerezales del Condado, todos acompañaron a la madre de Benigno. Ahora su memoria será compartida.