Medio centenar de mujeres se quedan sin trabajo por la crisis del sector
Las mujeres de una de las cooperativas miran con nostalgia su, hasta ahora, lugar de trabajo. SONSOLES SANZ
Sonsoles Sanz Cistierna
Diecisiete años después de que las cooperativas textiles de Cistierna se convirtieran en un alivio económico para más de un centenar de familias y fueran uno de los más destacados revulsivos a la crisis que asoló la comarca tras el cierre de las minas de Hulleras, los puestos de trabajo, que además ofrecían una oportunidad única a mujeres, se han perdido.
Las cooperativas echan el cierre. La delicada situación que atraviesa el sector textil, junto con la oportunidad de disponer de una mano de obra más barata en países asiáticos, son factores que han llevado a la empresa Teleno, que ocupaba en este momento a medio centenar de mujeres en Cistierna, a adoptar la determinación de prescindir de los servicios de las cooperativas que estaban produciendo en la villa.
Para aliviar lo que supone para estas empleadas la pérdida de su sustento, desde Teleno se argumenta que volverá a contarse con las cooperativas en unos meses, en cuanto el sector se recupere de la crisis. Sin embargo, la empresa recogió ya hace días la mayor parte de la maquinaria utilizada para la confección de ropa interior y de baño, un gesto que las mujeres entienden como “definitivo” para despedirse de los puestos de trabajo que hasta ahora ocupaban.
Con el cierre de las cooperativas las mujeres no solo pierden su empleo, sino también la inversión que en su día realizaron como autónomas, unos 6.000 euros, cantidad que en su momento les supuso un desembolso importante y un gran esfuerzo económico, que decidieron asumir como inversión para ganarse el sustento
El cierre era, de todos modos, algo más o menos esperado por las propias trabajadoras, según han comentado a este periódico. Desde hace tres años, sus ingresos mensuales se habían reducido hasta en un 50 %. Los nuevos modelos de fabricación e ropa interior resultaban mucho más laboriosos y, por tanto, les llevaba más tiempo confeccionarlos, por lo que se entregaban menos. Además, las mujeres reconocen que “los precios que pagaba la empresa eran los mismos, con lo cual sacábamos menos piezas al mes y ganábamos ya muy poco...”.
Este tema, siempre según las afectadas, se puso en varias ocasiones en conocimiento de la empresa “pero nos hicieron caso omiso siempre”, lamentan.